viernes, 5 de diciembre de 2008

LA NOTA (V)


Cuando llegó el amanecer, Raquel y Jorge estaban abrazados en la cama. El sol comenzaba a entrar tímidamente por la ventana, y Jorge no dejaba de mirarla sonriendo.
-No sabes cuánto he deseado este momento. Desde el día que llegué a la oficina he soñado contigo, despierto, dormido...No había nada que te pudiera alejar de mí.
Raquel lo miraba sin decir palabra, disfrutando de ese momento efímero que tal vez no volviera a suceder. Nunca se había sentido tan querida por nadie. Puede que fueran las circunstancias que envolvían su vida en ese momento, ese no saber que podría ocurrir después...Pero lo que tenía claro es que Jorge era más de lo que ella pudiera desear.
-Raquel... ¿Qué piensas?
-Creo que debemos empezar a pensar que vamos a hacer.
-¿Has pensado en ir a la policía? Ahora no tienes que proteger el buen nombre de ninguna compañía...De hecho, creo que debiste denunciar los hechos en su momento. Ninguna empresa se merece el sacrificio de tu huida.
-Lo sé, pero eso ya pasó y no tiene remedio. Ahora hay que pensar, y no sé tú, pero yo necesito una taza de café que me despierte.
Jorge tiró de ella pícaramente. Quería disfrutar un poquito más de ese cuerpo con el que había soñado tantas noches, y que ahora, por esas extrañas circunstancias de la vida, se había convertido en una realidad.
-Venga...Vamos a la ducha y ahora preparamos el café.
Raquel, tras la ducha, salió del baño a toda prisa. Se vistió con lo primero que encontró en su armario y bajó las escaleras rápidamente.
-Necesito un café...
Puso en marcha la cafetera y sacó dos cápsulas de espresso. Todas las mañanas comenzaban con esa rutina. Un café bien cargado, que de dos años a esta parte se tomaba en soledad. Hoy sería el primer día, después de tanto tiempo en que compartiría ese momento con alguien.
-Jorge... ¿Quieres un café?
-Si, por favor, con una cucharada de azúcar.
Raquel recordaba cómo le gustaba el café a Jorge, no en vano habían sido muchos años de confidencias delante de una taza como para no recordar ese detalle.
-Raquel... ¿Has pensado lo de la policía? Creo que deberías denunciar los hechos.
-Pero si solo son dos notas...
-Si, pero te dicen bien claro que te han encontrado. ¿Qué más quieres?
-Déjame que disfrute este momento. Hace mucho que no compartía nada con nadie...
Un ruido los sobresaltó. Raquel vivía en una casa de dos plantas con vistas al mar en una de esas urbanizaciones donde apenas hay ruidos. Por eso le resultó extraña aquella circunstancia.
-Jorge... Llama a la policía. Creo que están aquí.
Se acercó a la ventana y pudo ver a dos individuos que se bajaban a toda prisa de un coche de alta gama que a Raquel le resultó familiar.
Inmediatamente se oyeron cristales rotos. El ruido provenía del lateral de la casa, la cocina comunicaba con el jardín, y Raquel se arrepentía de no haber sido más precavida...Si hubiera puesto una reja no les habría dado tantas facilidades...
Pero eso ya no tenía importancia. Los dos hombres, cubiertos con pasamontañas entraron en el salón...
-Vaya... ¿Pensabas que no te íbamos a encontrar?
Raquel conocía perfectamente esa voz. Era Raúl Uriarte. Su compañero en la empresa, hijo del señor Uriarte...
-Raúl... ¿Qué haces aquí?
-Vengo a darte tu merecido. Tú me robaste la posición que yo debí disfrutar a la muerte de mi padre...Pero claro, con tus artes de zorra y ese cruce de piernas que volvía locos a los consejeros...Te quedaste con el puesto que me correspondía.
-Creo que te estás equivocando. El puesto me lo dieron por mi valía.
Entonces, el segundo hombre, que había permanecido en silencio desde que entró a la estancia sentenció:
-No mientas, zorra, por eso me dejaste...
-Daniel... ¿Cómo eres capaz de decirme eso? No mientas...Sabes que la historia no fue así.
-Bueno, eso ahora importa poco. Vamos a darte tu merecido, y nos cobraremos el daño que nos hiciste.
En ese momento, apareció Jorge.
-Vaya, si al final vamos a tener suerte...No solo nos vamos a librar de esta zorra, también va a desaparecer el señor Olmedo.
-Raúl...Te recomiendo que no hagas nada de lo que te puedas arrepentir.
Jorge intentaba ganar tiempo. Había avisado a la policía y venían de camino. No sería difícil. Tanto Raúl como Daniel eran dos ególatras y lo único que tenía que hacer era intentar que hablaran. No había colgado el teléfono, y había un policía a la escucha.
-Ahora comprendo...Tú eras el que se dedicó a inundar de notas el despacho de Raquel.
-Si. Fue fácil. Llegaba cada día antes que ella.
-Y tú, Daniel, le facilitaste el canario, sabiendo que para Raquel era su única compañía. ¿No?
-Estaba harto del puto pajarito, y sí, era una manera muy fácil de hacerle daño a Raquel.
-Pero Raúl, si nos matáis no podrás ser consejero de la empresa...Si nos dejas yo me comprometo a dimitir en tu favor.
-Me estás engañando...
-No, te lo digo en serio...Después de la crisis de estrés necesito un sitio tranquilo, y este lugar tiene todo lo que puedo desear...
-Alto...Levanten las manos.
La policía llegó en ese momento.
-No tienen nada de que acusarnos. Solo estamos de visita en casa de estos amigos.
-Hemos escuchado y grabado la conversación que mantenían, el acoso al que la sometieron en Madrid. Además por supuesto, del allanamiento de morada..Porque no creo que los cristales se hayan roto solos...
-Venga, esposadlos...
Raquel se derrumbó en el sofá. No podía dar crédito a lo que había pasado. Jamás se le había pasado por la imaginación que Daniel y Raúl hubieran urdido este plan. Nunca pensó que la amistad que habían forjado cuando Raquel llegó a la empresa los hubiera hecho cómplices por despecho.
Jorge se acerco a ella brindándole un cálido abrazo.
-Bueno... Creo que te has recuperado muy bien de tu crisis de estrés...Ahora deberás volver a Madrid.
-Todo lo que le he dicho a Uriarte es verdad. No hay nada que me retenga allí.
Este lugar tiene todo lo que pueda desear...La luz, el sol, el mar...Y tú.
Y en ese momento, la palabra se volvió silencio, y ambos se fundieron en un cálido beso.


Fin.

Ana

Safe Creative #0908274281906

15 comentarios:

Ana dijo...

Gracias a todos los que habéis pasado estos días por mi blog a leer mi historia.
Es la primera vez que escribo algo tan largo...Y lo cierto es que la historia comenzó a fluir sola.
Puede que haya cosas de mí en Raquel, no voy a negarlo...Y lo único que espero es haberos entretenido un poco.
Muchos besos para todos.

Esther dijo...

Ains me equivoque por suerte... jaja yo pensé en el propio jorge y todo imaginate qué imaginación tengo.. jajaja.

Por cierto me ha encantado eres genial escribiendo tanto que dices de mi..

Yo ya tengo una preparada para la semana que viene espero que te guste también y espero leer una tuya proximamente ¡lo haces genial!

besitos

Ayla dijo...

POR FIN! Es que hija, no podía concentrarme en mis estudios. Todas las mañanas me veía obligada a pasarme por aquí para ver qué le sucedía hoy a Raquel. Debo decirte que sospechaba de Daniel, pero no podría imaginarme lo del hijo del dueño. Por un instante, creí que iba a acabar mal, que encontrarían los cuerpos de los amantes y no podrían disfrutar de su merecido encuentro. Pero no, has sido buena y los has dejado vivir.
Me ha encantado. No lo dejes, pero no lo fuerces, como tú bien dices... deja que fluya.
Buen fin de semana.
Ahora sí, me voy a estudiar.

Reina dijo...

Felicidades Ana; mientras no te haya pasado lo que a ella...

¡Qué mala es la envidia!

Un besito y buen finde laaaaargo

Jinete Pálido dijo...

Muy bueno!!!

Me ha gustado ver un final en toda regla...y menos mal que ha acabado, porque ya tenía un enganche.....

Saluditos.

Montxu dijo...

Ha sido divertido, lastima de algún disparo al final jajajajaja. es broma ana.


Agur un saludo y a por el proximo.

Marinel dijo...

Ana, mi más sincera enhorabuena.
Te ha quedado bordada la historia.La has escrito magistralmente, con naturalidad pasmosa y le has dado toques de misterio,amor, melancolía y determinación...
Menos mal que le has dado un final feliz y aunque tenso, al mismo tiempo precioso...la protagonista no volverá a estar sola...
Me encantó.
Por mí, puedes escribir muchas más.
Besos,guapa.

PinUpSoy dijo...

Ana, me ha gustado mucho la historia...
La verdad es que yo, igual que Esther, creía que podía ser el mismo Jorge... Uhm! Malpensada! Pero bueno... es que no te puedes fiar de la gente... a la vista está!
Enhorabuena :)

Muakssssssssssssssss!!!!
Rewapiiiiiiiiiiiiiisima!

La chica de ayer dijo...

Sólo una palabra: BELLÍSIMO!

elenaflus dijo...

Me ha encantado.Gracias y sigue escribiendo.
un saludo

El Ente dijo...

esa es la gran magia de escribir querida Ana...papel blanco...y dejar que la imaginación haga de las suyas y plasmarlo.

QUIERO LEER MAS HISTORIAS TUYAS!!!!!

ME HA ENCANTADO!!!!!

Oscar García dijo...

Qué bonito final!! Me ha gustado la historia, me enganchó desde el principio.
Cuando empiezas a escribir algo así, todo fluye y las palabras surgen solas.
Besos

Cristina dijo...

Después de unos días ausente, estaba deseando volver para ver el desenlace. Me he tenido que poner al día con dos capítulos retrasados, pero la espera ha merecido la pena. Sencillamente genial y "genial" viene de genio, es decir, lo que tú eres Anita.
Enhorabuena, continua, lo bordas.
Un besito.

Nerina Thomas dijo...

Muy buen relato, ensayo, como quieras llamarlo. Quizá te decidas por los cuentos.Un gusto leerte.
Pasa por mi blog a retirar un presente navideño para ti.
un saludo afectuoso

MAR DE LUNA dijo...

Aisss menos mal que no se cumplio lo que yo pensaba...creia que seria Jorge!!
Me ha encantado guapa, prontito mas vale????
Un besazooo

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