viernes, 10 de julio de 2009

NO SALTES...



Clara encaminó sus pasos al Acantilado de las Nubes. Allí había conocido hace tres años a César.
Le gustaba perderse en ese rincón tan abrupto de la costa. Se sentía en contacto con la naturaleza. Normalmente, cuando algo le agobiaba hacía una escapada a esa parte de la costa tan poco explotada. Era uno de esos rincones vírgenes, libres de turismo, y quizás por eso todavía tenía más encanto para ella. Siempre había sido una chica solitaria, forzada por sus propias circunstancias...Desde niña echó de menos tener una hermana con la que compartir riñas y confidencias. Pero esa misma soledad le había hecho forjar un carácter fuerte y decidido, aunque no exento de un toque de melancolía.
En una de esas escapadas conoció a César.
-Deberías tener cuidado. Estos acantilados son muy traicioneros...
-No te preocupes...No es la primera vez que vengo por aquí. Creo que la mayoría de las rocas me conocen...No me haré daño.
-Perdona, no quería molestarte. Me llamo César... ¿Y tú?
-Me llamo Clara, y no, no me molestas, no te preocupes.
Clara se sentó en el borde del acantilado a contemplar la inmensidad de ese océano que tanto le atraía.
-¿Vienes mucho por aquí?
-La verdad es que es uno de mis lugares favoritos...Si, vengo muy a menudo. Este lugar me carga las pilas. ¿Y tú?
-Pues suelo venir mucho...Vivo a dos kilómetros más o menos.
-No te había visto nunca por aquí.
-Sin embargo yo a ti sí que te había visto, en mayo del año pasado...Un día de lluvia de primavera. Estabas tan graciosa, con tu pelo mojado y ese mohín de mosqueo porque se te había fastidiado tu excursión.
Clara lo miraba estupefacta. No sabía cómo podía haberle pasado inadvertida la presencia de ese chico. Pero claro, es que ella cuando iba al acantilado, iba abstraída en sus pensamientos.
Comenzaron una charla intrascendente, y poco a poco, fue cayendo la tarde...
-Huy...Creo que tengo que irme, está anocheciendo y el acantilado es un lugar peligroso.
-¿Me permites que te acompañe hasta tu coche?
-No es necesario...Pero vaya...Si quieres...
César acompañó a Clara al coche.
Fueron muchos días más los que se encontraron en aquel paraje, y poco a poco, y casi sin querer, fue naciendo una relación entre ellos.
Clara aprovechaba cada fin de semana para subir al acantilado. Aquel lugar la llenaba de paz, y le había hecho encontrar el amor, algo con lo que no contaba.
Pero uno de esos días en los que subió al acantilado, no encontró a César. Y repitió la subida durante varias semanas consecutivas. César no contestaba a sus llamadas y a Clara le invadió la angustia. No sabía que podía haber ocurrido, pero estaba segura de que no era nada bueno.
A pesar de todo siguió subiendo allí cada semana, con la esperanza de encontrar a César. Pero no estaba allí.
Una tarde de mayo, encaminó sus pasos al acantilado, y al llegar a la zona más elevada de este, cuando comenzaba a anochecer, comenzó a llorar. Empezó a sentir en su cuerpo la sensación de abandono. No comprendía por qué César había dejado de acudir a sus citas habituales.
Y allí, en lo más escarpado de aquel lugar sintió que nada la amarraba a la vida, que si él, ese chico tan detallista y tierno que había encontrado cuando no buscaba conocer a nadie, no iba a estar con ella para compartir cada momento de su vida, no merecía la pena seguir adelante. Con pasos temerosos, se acercó al borde del precipicio. En unos momentos, nada importaría. Nadie la echaría de menos...
Con la luna llena como único testigo, Clara se asomó al abismo. Ya no le quedaban lágrimas, durante esa tarde las había vertido todas para que fueran a unirse al agua salada del océano. Había llorado una lágrima por cada promesa que no vería cumplirse.
Cuando por fin se decidió a saltar, una voz familiar la hizo girarse...
-No...Por favor no saltes...No lo hagas, o también saltaré yo.
-¿César? ¿Eres tú?
-Clara...
-No sé si merece la pena que me quede aquí...Después de estos meses de abandono...
-Si me dejas que te lo explique...La última tarde que nos vimos aquí sufrí un accidente. Un conductor borracho me atropelló. Y a causa de ese accidente he sufrido un episodio de amnesia. Nadie pudo avisarte porque como sabes, no había hablado con nadie de lo nuestro...Hace unos días empecé a recuperar la memoria y aquí estoy, para pedirte perdón por lo que has tenido que sufrir en este tiempo. Por favor, no saltes, y si decides hacerlo, déjame que te acompañe...
Clara no podía parar de llorar y se abrazó a César.
-No me pidas perdón...No fue culpa tuya.
-Quédate conmigo, por favor, y dedicaré lo que me quede de vida a cambiar tus lágrimas por sonrisas. ¿Me dejas que por lo menos lo intente?
Clara lo miró, y sin mediar palabra, selló sus labios con un cálido beso.

Ana

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La música, Don't jump, de Tokio Hotel, en mi blog de música.

42 comentarios:

amor y libertad dijo...

y los besos dan vida

Estela dijo...

Sin palabras me he quedado...que bonita historia.. y que malos son esos vacios de soledad.. por desgracia hay mucha gente que a saltado por el acantilado.. no han encontrado a su Cesar.. para llenarlas de amor...precioso Ana.

Un abrazo!!!

Menda dijo...

Joer, que me has tenido en vilo hasta el final.......Buen fin de semana, guapa. ( otra vez Shakira, grrrrrrrrrr)

Adolfo Payés dijo...

Estas entradas están preciosas.. me dejas amarrado a tu lectura hasta el final.. y la canción que nos entregas son preciosa..

Un gusto siempre leerte

Saludos fraternos con cariño
que tengas un buen fin de semana

besos

Romano dijo...

Menudo post!!!. En dos palabras: im presionante!!!!

Ana dijo...

Os agradezco vuestros comentarios...Hoy no me encuentro con ánimo para comentaros individualmente.
Muchos besos.

ana dijo...

Niña, lo dicho, se te da bien relatar. Te ánimo a que nos enseñes más.

Un besitooooo Ana y feliz día.

Juan dijo...

Pues si es un relato muy bonito. Ultimamente pones muchas canciones de tokio hotel, se ve que tus hijas tambien influyen en tus gustos musicales. Un besazo y @nimo que veo que estas alicaida.

Silvia dijo...

Precioso el relato...
A veces nos quedamos sin respuestas, sin porqués...
Animoooo preciosa y muchos besicos.

F. J. Zamora dijo...

Que bonito, me ha recordado a esas peliclas , en la que ella lo esperaba en el empaire state y el o ella es atropellado el dia de la cita.Pero la fuerza del amor es aun mayor que la de la desdicha.
Un beso sirena

Manolo Jiménez dijo...

A veces juzgamos, creemos, suponemos, hasta nos convencemos que lo que sucede es culpa nuestra cuando la verdad es muy simple, pero claro no la sabemos.

Espero que todos los Cesar recuperen la memoria a tiempo, todos.

Y haz el favor de levantar el ánimo, debemos caminar a pesar de cualquier cosa.

Abrazos.

Nunca dejes de sonreír dijo...

¡Que preciosidad de entrada! wow!!!..., dime que hay segunda parte!!! :D

Buen finde, mil besos guapisima!

PinUp dijo...

Me gusta ésta sensibilidad tuya... a mi me cuesta tanto... :S

Muaksssssssssssssssssss!!!

hargos dijo...

me encanto el relato, me gusta como y lo que escribes un besito preciosa

HADALUNA dijo...

Ana, los acantilados nos atraen con el poder de la luna cuando estamos tristes, pero no debemos dejar que nos arrastren.

A veces, las cosas no son lo que parecen, te lo digo por experiencia.
¿Sabes? He aprendido que lo mejor es preguntar directamente para aliviar las dudas...

Besitos de fin de semana.

Lourdes dijo...

Ay, señor, qué incertidumbre hasta el final...
Menos mal que el César recuperó la memoria a tiempo, que si no...
:)


Besos, Ana!

Bajo mis pies dijo...

Que historia Anita, me dejas siempre con la boca abierta!
Tienes mucha facilidad para estos escritos y te queda de maravilla, enhorabuena!
Bss y buen fin de semana!

Adrisol dijo...

muy buena historia !!
gracias por compartir...


besosss

Normis dijo...

Huauuu aplausos !!!! realmente maravillosa la forma de atraparnos y disfrutar , te felicito Ana !!!
un abrazo inmenso

Marina dijo...

no saltes... lucha:)

Estela dijo...

que ya esta que he votado.. es que hija que yo al primera no me entero ....

Besitos!!

Anouna dijo...

Y en cuantos acantilados han quedado muchos, por no saber esperar un poco mas. Todo en la vida tiene su porqué, es necesario buscar las respuestas, para siempre continuar.

Me llevas de una emoción a otra sin piedad!!!!
Una historia que atrapa.
Que tengas un buen fin de semana, Ana, que disfrutes los días soleados y de mar.
Y NO SALTES!!!!!

Nuria Gonzalez dijo...

La insistencia tiene su recompensa y todos esos momentos de angustía pasaron en en un momento. No hay que rendirse.
Besitos

Calvarian dijo...

Menos mal...llegó a tiempo el muchacho. Por los pelos de un Calvarian cualquiera...Bonito relato
Besix

P.d He ido a votarte pero no sé si lo he hecho bien...jeje. A todos los comentan sale 1 voto y en mi comentario un 0...Si es que soy un cero a la izquierda jejeje

Lucía dijo...

Me encantan los relatos que nos vas dejando ahora. De aquí a que te atrevas con algo más largo en forma de novela (libro).
Enganchadita hasta el final.
Ánimo, que de alicaída nada ehhh, tú vales mucho, preciosa.
Muchos besos.

Sensaciones dijo...

bueno... llego por la noche, pero llego...jajaja, espero que hayas pasado bien el día, guapa!!!

cada día te superas más...me gusta venir a leerte, cada día más...

Un beso enorme preciosa!!!

Marien dijo...

Me ha gustado tu relato, el amor y la soledad, el acantilado y un beso. Algunos no han encontrado nunca a su Cesar particular. Muy bien escrito.

carmen dijo...

Hola cielo en mi blog de premios tienes unos cuantos para recoger.

Un besito con cariño.

añil dijo...

Precioso relato.

Besos

Adrianina dijo...

Preciosa entrada y que buen mensaje nos deja, si al fin y al cabo es como la vida misma.

Beso grande, un placer leerte.

Elisabeth dijo...

ozú ana hasta el final he estado uffff


besitosssss

beker dijo...

Los sentimos que arrastran por los caminos de la soledad hasta la nada, el vacio, pero un paso atrás está la vida... besos Ana

Alatriste dijo...

La soledad es terrible. Me sentí muy identificado, amiga. Una grandísima historia, que me hizo estremecer. Gracias por tu cariñosa presencia. Espero que tus palabras se hagan un día realidad. Besos y cuídate.

PUBLI-C dijo...

Linda historia, Ana. Sigue en lo tuyo!

Besos!

MOMENTOS DE LA VIDA dijo...

Que gran historia!!! te dejo un gran beso!!

Alijodos dijo...

pasaba a saludarte despues de volver e mis vacas..deseo que estes bien...ya retomare...un beso...

Paco Guerrero dijo...

tus palabras eme han echo recordar algunas peliculas en blanco y negro,me trasladaron a otros espacios.
un abrazo

Esteban dijo...

Emocionante desde el principio asta el final, buena semana.

Shanty dijo...

Precioso relato. Te dejo un beso y que tengas un buen domingo.

Alfonso dijo...

Muy bonita historia, me ha recordado el comienzo de mi película favorita 'Rebecca' cuando ella, que no tiene nombre, encuentra a Max de Winter y le impide que salte a un acantilado en Mónaco...

Arwen dijo...

Me ha encantado..escribes genial mi niñaaa..con una sensibilidad muy grande, tienes unos premios en mi blog..besoss cielo...

http://premiosdearwen.blogspot.com/

toñi dijo...

Hermosa historia que me ha hecho estremecer.

Un beso

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