lunes, 13 de julio de 2009

SI NO HAY AMOR...



Carlos caminaba por la playa aquella mañana de julio, como cada día. Era su rutina matinal en los días de verano. Recordando el día que volvió a casa...
Desde ese día siempre comenzaba la mañana con buen paseo, hundiendo los pies en la arena, algo que le hacía tomar conciencia de lo importantes que eran las pequeñas cosas de la vida, pero de eso solo se dio cuenta en aquel momento en que estuvo al borde de la muerte.
Carlos era un alto ejecutivo de una empresa relacionada con el marketing. A pesar de que había nacido en una ciudad costera nunca le dio importancia a la presencia de ese mar en su vida. Al terminar la carrera se fue a vivir a Madrid impulsado por la mejor oferta de trabajo que podrían hacerle en la vida, todo ello fue debido a un impecable expediente lleno de matriculas de honor. Allí se vio inmerso en la vorágine de un trabajo que cada vez le exigía más, consiguiendo logros que otros a su edad no soñaban.
Fueron pasando los años y Carlos siguió escalando puestos, consolidándose un futuro...Gracias a su trabajo cambiaba de coche como el que se cambiaba de corbata. Se compró un apartamento, en pleno centro de Madrid, en el que siempre tenía alguna chica guapa como compañía. Pero estas relaciones nunca le duraron mucho...Se cansaba de ellas y cambiaba de acompañante con la misma facilidad con la que cambiaba de coche.
Después de varios años trabajando, con un futuro más que brillante ascendió a director general...El más joven en la historia de la empresa. Con treinta y cinco años no se podía llegar más alto, pero su ambición no tenía límite. No había nadie en casa con quien compartir esos logros, no había quien le dijera que no llegara tarde a casa, ni nadie que al llegar le esperara con la mesa puesta y unas velitas encendidas...Su vida se había convertido en trabajo, solo vivía para ese trabajo que tantas cosas materiales le había proporcionado. Tenía una posición más que desahogada, pero en el fondo, aunque él no lo sabía, no tenía nada...
Una mañana, al llegar a su despacho comenzó a sentirse mal. Una sensación de ahogo se apoderó de su pecho a la vez que comenzó a sentir un intenso dolor en el brazo izquierdo...Carlos estaba sufriendo un infarto. Se arrastró como pudo hasta su mesa y consiguió tocar el timbre antes de desvanecerse. Su secretaria entró al despacho y al verlo tirado en el suelo llamó a Urgencias...
Al despertar en el hospital, no recordaba apenas nada. Solo tenía el recuerdo borroso de unos inmensos ojos azules que lo miraban con tristeza. En ese momento se dio cuenta de que debía dar gracias a Dios porque el infarto le hubiera dado en el trabajo. Si le hubiera ocurrido estando solo probablemente no hubiera podido contarlo. Durante los días de ingreso hospitalario le dio tiempo a darse cuenta de lo vacía que estaba su vida. Solo se había encaminado a llenarla de cosas superficiales: coches, casas, mujeres que pasaban por su vida sin dejar huella...Y fue en ese justo momento en el que se dio cuenta de que no podía seguir así, que tenía que dar un golpe de timón y volver a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.
Así, al abandonar el hospital, decidió volver a su ciudad. El día que llegó decidió ir a pasear a la playa. Nunca había disfrutado tanto de algo tan simple. Y encaminó sus pasos hacia el viejo faro. Al llegar, vio a una chica sentada en la orilla. Le pareció muy bonita. Con su larga y lisa melena castaña movida por el viento, le dio la sensación de alguien frágil, y no pudo evitar acercarse para verla más de cerca.
En ese justo momento ella volvió la cara y lo miró con unos inmensos ojos azules.
Carlos sintió que conocía esa mirada...
-Perdona...Yo a ti te conozco...
-Si...
-Pero no sé donde te he visto antes...
-Me llamo Laura. Soy enfermera, y sí, claro que me conoces...Yo te atendí el día que ingresaste por Urgencias debido a un infarto masivo de miocardio.
-Lo único que recordaba de ese día eran unos inmensos ojos azules, y nunca pensé que pudiera volver a encontrarlos. Es más, pensé que lo había soñado, que ni siquiera eran reales ¿Qué haces aquí? Bueno...Perdona, no me he presentado...Me llamo Carlos.
-Sí, recuerdo tu nombre...Carlos de los Ríos ¿No? Y en respuesta a tu pregunta, vine de vacaciones, me encanta la playa, y ya sabes, Madrid no tiene playa... ¿Y tú? ¿También estás de vacaciones?
-No, yo soy de aquí. Y después del infarto decidí volver a mis orígenes, volver a emocionarme con las cosas pequeñas, y disfrutar de todo eso que conseguí a costa de casi perder la vida. Volver a mi tierra y encontrar a alguien con quien compartir mi vida, porque me he dado cuenta que no merece la pena vivir si no hay alguien a tu lado.
-Creo que llevas razón, si no hay amor da igual que salga el sol, todo seguirá nublado. Porque si no amas puedes tener muchas cosas, pero te faltará la principal.
-¿Te apetecería pasear conmigo...?
Laura se levantó y asintió con la cabeza...Comenzaron a caminar por la playa. Era como si se conocieran desde hace mucho tiempo.
Carlos descubrió el mar a través de los ojos de Laura. Hasta aquel día no había reparado en lo mucho que había echado de menos ese mar, y aquel sería el primero de muchos paseos en compañía. Sin quererlo, se dio cuenta que por fin había llegado al puerto que inconscientemente había buscado desde siempre.

Ana

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La música, Si no amas, de Nek, en mi blog de música.

30 comentarios:

loose dijo...

Enhorabuena por el relato, es fantástico.
Preciosa canción.
Un besito.

Romano dijo...

Realmente las cosas importantes cobran sentido cuando tienes a alguien con quien compartirlas.

Menda dijo...

Qué bonito, niña. Te superas cada día con tus relatos, créeme.

Un abrazo. (Ayyyyyy, Nekkkkkkk)

Manolo Jiménez dijo...

No sé si sabrás que has dado en un lugar tan dentro, tan dentro, tan dentro que uno no puede más que llorar. Y a la vez reír.

¿Crees en la magia? Yo sí.

Abrazos.

Pd: Ayer eché de menos a Paloma ¿todo bien?

© Reina dijo...

Si no hay amor, no haya nada, Ana; y has hecho que se me salten las lágrimas..., y que desee tanto el mar, porque hace tanto tiempo que sé q no puedo seguir viviendo aquí, q madrid va a terminar conmigo...

Muchos besos

:)Reina

myself dijo...

El destino a veces se pone de nuestra parte. Me ha encantado, como siempre.
Un beso.

Esteban dijo...

Era tan pobre que solo tenía dinero.

Muchas veces no sabemos apreciar lo que tenemos al lado, ya sea el mar o lo mismo puede ser una persona, un beso.

Nunca dejes de sonreír dijo...

Wow!, me ha encantado!!! dime que hay una segunda parte!!! :D

Un besazo!

Silvia dijo...

Sería bonito no recordar ... para empezar ... de cero.
Besicos, gracias por traer siempre el mar.

hargos dijo...

tiene que ser precioso ver la vida a traves de los ojos de otra persona, un besito preciosa

HADALUNA dijo...

Ana, el destino los juntó en el hospital aunque allí no pudo ser.
Los volvió a unir en aquella playa y allí ya sí.
El destino no es inamovible pero prevee las grandes decisiones de nuestra vida.
Y nos guía, nos arrastra, nos orienta..nos ayuda a vivir.

Precioso el relato y yo también sé que he empezado a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y que por eso pronto llegará un "Carlos" a mi vida.

Besitos mágicos.

Lourdes dijo...

Guau, qué historia más chula!
Si es que todos tenemos claro que el trabajo no lo es todo en la vida.
Jo, y tb es casualidad que los dos se encontrasen cerca del mar, no?
jeje

Besos, Ana!

Lourdes dijo...

Y te voto, claro que te voto...
Vamosssss...
:)

Yopopolin dijo...

buen relato, al amor es lo que mueve la vida!! cuanta razon...

la cancion, habia oido su version española... pero he de decir, que aunque no entienda del todo el italiano, es uno de los idiomas con mejor sonoridad, y ritmo... me encanta escucharlo...

bss

Sensaciones dijo...

madre mía.... pedazo de historia niñaaaa... me encantó!! y cuánta verdad hay en ella...

tenemos que disfrutar más de las pequeñas cosas, las que no son materiales...como el mar...

Un beso desde mi playa!!!

Ana dijo...

Os agradezco a todos vuestras palabras...Llevo unos días un poco liadillos y no os comentaré individualmente.
Muchos besos.

Estela dijo...

Que relato mas bonito y romantico y es verdad los vacios de la vida solo se llenan con amor..

Un abrazo!!

Marien dijo...

Hola Ana,
Precioso relato, sin amor no hay nada.
Besos

Adrisol dijo...

tenemos que disfrutar de las pequeñas cosas, que no tienen que ser necesariamente la materia..


ya te voté, por supuesto!!!!!!!!!!!

besosssss

Adolfo Payés dijo...

Que relato mas hermoso nos entregas.. como siempre.. visitarte es un gusto de los mejores..

Te dejo mis saludos fraternos
Un abrazo con cariño

besos

Calvarian dijo...

Precioso relato. Si me permites me quedo con "Carlos descubrió el mar a través de los ojos de Laura". Me ha llevado a otro tiempo, aunque aquello no era mar precisamente. Se descubren muchas cosas a través de los ojos que amas.
Besix

P.d. Si te piensas que se me ha olvidado...Tirón de orejas para Ana y Paloma por perezosas...Y la sección dominical que!!!! jejeje

Nuria Gonzalez dijo...

Pobre de aquel que se atreva a vivir sin amor. Su vida estará vacía y nadie le recordará. Del amor nace la risa y con ella la ilusión que enriquece nuestra vida.

Precioso relato, con sensibilidad y cariño.

Besitos guapa

Arwen dijo...

Que bonita historia de amor de un hombre que lo tenia todo y a la vez nada..y por fin lo encontro en unos ojos azules como el mar...precioso ana, besitossss y tienes unos premios en mi blog...

http://premiosdearwen.blogspot.com/

roxana dijo...

ES EL COMBUSTIBLE QUE NOS PERMITE SEGUIR VIVOS!!!!!!!!!!!!!!!!
Besos

Bajo mis pies dijo...

El hombre es sumamente ambicioso, pero si tan solo sus ambiciones se basaran mas en el amor que en el dinero y el poder, todo seria mejor!
Hermoso relato Anita!
Perdona la demora de venir a visitarte, pero aca estoy!
Bss corazón, termina bien tu dia!

Juancar dijo...

Hola Ana!! Cuenta con mi voto,ahora mismo entro y lo hago.

Un beso

Anouna dijo...

Ana, vine para decirte que tengo un premio en mi blog para ti, te lo entrego con mucho cariño y admiración AMISTAD.
FELICITACIONES

Anouna

seo dijo...

sin amor lo demas no importa mucho.siempre se debe ser un poco ambicioso pero en su justa medida, para alcanzar una vida comoda, pero nunca convertir el trabajo en lo unico.

me gustó tu historia, aunque para serte sincera me dio un poco por reir al leer lo del infarto y le hospital,jejejeej cosas mias jejejrej

un beso niña

Normis dijo...

Impresionante , una historia que deja huellas en el corazon , hermosisimo leerla !!!!
abrazos y feliz semana

toñi dijo...

Esta historia te hace pensar que a veces el destino puede guardarte cosas hermosas enmascaradas en algo tan terrible como tener que vivir una situación tan espantosa como un infarto.

Me ha gustado mucho

Un beso

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