miércoles, 30 de septiembre de 2009

HASTA LUEGO...





Por motivos personales voy a dejar de publicar.
Puede que como dice el título de mi post sea un hasta luego, espero volver antes del aniversario de mi blog, que es el lunes 12, pero también cabe la posibilidad de que sea un adiós...
Quedan programadas dos entradas, el sábado y el domingo, agradecimientos de premios que me habéis dado en estos días.
En el blog de musica también están programadas entradas relacionadas con posts antiguos.
Os visitaré, aunque no sé si tendré ánimo para comentaros...

Muchos besos para tod@s.

Ana

Os dejo con una canción que me encanta...The Show Must Go On, de Queen...



"...Pronto estaré de regreso
a la vuelta de la esquina ya.
Afuera el amanecer se rompe
pero dentro en la oscuridad
estoy sufriendo por ser libre..."

martes, 29 de septiembre de 2009

BRUMAS




Hoy amanecí entre brumas.
La humedad del ambiente se va apoderando de la tinta de mi pluma y va entremezclándose con ella formando borrones que el sol intenta secar.
Esa humedad va mojando mi folio y me cuesta escribir en él.
Y las brumas del ambiente van calando los sentimientos.
Los va mojando, intentando limpiarlos.
Y yo, expongo todo eso que siento a este sol que hoy nos alumbra con la intención de que los seque un poquito…Pero el sol no puede secarlos. Están demasiado húmedos para este sol de otoño.
Quizás habrá que esperar a que la primavera llegue con su calidez y la fuerza de su sol.
Quizás entonces los sentimientos no duelan…
Puede que el brillo de ese sol de primavera te haga abrir las ventanas para dejar que el aire de Levante penetre hasta el fondo de ti.
Ese aire traerá consigo el aroma del salitre y el aroma de las flores que un día planté pensando en ti...

Ana

Safe Creative #0910034621730

De nuevo, un texto rescatado del ayer...


La música, Llorándole debajo del agua, de Raul Rojas y Niña Pastori, en mi blog de música.

lunes, 28 de septiembre de 2009

MAÑANA DE DOMINGO





Hoy me levanté igual que ayer.
Cielo azul de septiembre que invita a soñar con lugares lejanos que nunca conocí.
El olor a café recién hecho me devuelve a una realidad cotidiana.
Algo bien conocido.
Una taza de café en soledad es lo más parecido al placer que puedo disfrutar.
Y mientras lo saboreo y me recreo en él, escribo sentimientos en este papel.
Evoco pasados que no fueron felices y sueño con futuros donde la lluvia no me haga daño.
Nubes en el cielo, pájaros volando…No sé donde irán, pero al menos vuelan en libertad.
El cielo de septiembre me recuerda la calidez de tu mirada y la paz que transmite…Por eso dejo de mirarlo. Todo me lleva hasta ti.
Y vuelvo a huir.
Y me refugio en el sabor de mi café y en las palabras que escribo en este papel.
Algún día la lluvia no me dolerá y tu recuerdo solo será la evocación de lo que pudo ser pero no fue.
Por eso será un recuerdo maravilloso, que se verá magnificado por el halo de lo que fue imposible.
Disfrutaré de una lluvia limpia que me hará sonreír y ya nunca más estaré triste, aunque no te abrace, aunque no me beses, aunque no te tenga…

Ana

Safe Creative #0909284601739

Como las musas están un poco distraídas, he rescatado este texto inédito que escribí el año pasado.


La música, Que nadie, de Manuel Carrasco y Malú, en mi blog de música.

viernes, 25 de septiembre de 2009

OTOÑO EN LA PIEL



Hace días que el otoño se instaló cómodamente en nuestras vidas.
Atrás quedaron los calurosos días del verano, con sus inacabables tardes y madrugadas.
De nuevo la rutina se aposenta a nuestro lado...
Comienzan las primeras lluvias que van humedeciendo el ambiente, reseco por los días de estío.
Nubes grises en el cielo son el paisaje cotidiano de este otoño recién llegado. Las aceras, el asfalto, todo parece más gris...
Sin embargo, no todo es de este color...
El otoño, con sus hojas caídas tapizando los parques, es dorado y lleno de reflejos. Apetece caminar y escuchar el relajante sonido del crepitar de esas hojas que van pisando nuestros pies.
Esas puestas de sol donde el rojo se funde poco a poco con la línea del horizonte, dejando a su paso toda la calidez de su color.
Y aunque para muchos el otoño es aburrido, yo no lo siento así...
Tiene el color de esos ojos que sueño. Ellos iluminan un paisaje que para otros es sombrío, y que para mí, no es gris.
Otoño en tus ojos, otoño en mi piel, reflejos dorados del verano de ayer...

Ana

Safe Creative #0909254585878

La música, I'm yours, de Jason Mraz, en mi blog de música.

jueves, 24 de septiembre de 2009

CUANDO LA LUZ SE VA




Cae la tarde y las sombras se van apoderando del paisaje que antes iluminaba el sol con su energía.
Reflejos dorados que en el mar se ahogan y apagan un atardecer, que se resiste a morir, como cada día...
Comienzan a encenderse las luces en la bahía, y su reflejo en el mar intenta competir con el brillo de esas estrellas que rodean a esa luna creciente, que hoy se tiñe de naranja.
Reflejos cambiantes que se mueven mecidos por las olas.
Ondas que se duermen con el arrullo del agua.
Y la noche se va adormeciendo, mientras que la luna se esconde, siguiendo el camino que las estrellas le marcan.
Es en ese momento, cuando la luz se va y la luna se oculta, cuando más claras se ven las cosas...

Ana

Safe Creative #0909254585885

La música, Baby when the light, de David Guetta, en mi blog de música.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

LA PLAYA DE MIS SUEÑOS



La playa de mis sueños no está en el Caribe...Aunque lo parezca.
Es una playa de arena blanca y fina, con aguas turquesas. Una playa virgen a menos de dos horas en coche desde Málaga. Y de verdad puedo decir, que la excursión merece la pena, es un paraíso cercano.
La playa de Bolonia está situada en el Parque natural del Estrecho, muy cerca de Tarifa, capital mundial del viento, en ella podemos ver a kitesurfers y surfistas disfrutando de él. Los colores de las cometas contrastan con el azul de ese cielo que casi se funde con el mar. Solo rompe la línea del horizonte la presencia de la cercana África. En los días claros casi se puede tocar Tanger con los dedos...
La playa es sencillamente espectacular...Situada entre el Cabo Camarinal y Punta Paloma, lo primero que llama la atención es su arena dorada. Playa de arena fina que si por desgracia vas un día de Levante, notarás en tu piel como si de alfileres se tratara...Al fondo se ve la gran duna, y parece bajita, pero conforme vas subiendo te das cuenta que cuesta subirla, pero merece la pena. Esa arena de la duna va englobando en su avance a los pinos y las especies autóctonas que pueblan el lugar.

Sorprende el color del agua de ese turquesa intenso que uno piensa que solo está en el Caribe...Aguas transparentes que invitan a los deportes acuáticos, y que al ser el Atlántico, son bastante más frías que la de mi Mediterráneo.
Cada año, si puedo, me escapo...Merece la pena, de verdad...Las playas de Cádiz, en general, y ésta en particular son nuestro Caribe particular, y unas grandes desconocidas...
Una playa salvaje, que debemos conservar...

Ana

Safe Creative #0909234576872

La música, Agua de Levante, de Toni Zenet, en mi blog de música.

martes, 22 de septiembre de 2009

LA FELICIDAD



¿Qué es la felicidad?
La felicidades algo subjetivo, y según a quién le preguntes puede haber una gran variabilidad en la respuesta.
Hay quien basará la felicidad en el éxito profesional, en ganar más dinero, en tener un coche mejor que el del vecino o en comprarse el último modelito en gafas de sol...Creo personalmente que considerar que esto es felicidad es un craso error, porque cualquier variable puede alterar ese difícil equilibrio, y al mínimo revés todo se convierte en infelicidad.
Yo, particularmente, no creo que la felicidad la den ni el dinero ni las posesiones materiales, eso puede ayudarte, pero no lo es todo.
La felicidad, para mí, está asociada a pequeñas cosas...
Ver crecer a mis niñas, ya cada vez menos niñas...Cuando eran pequeñas me despertaba de madrugada y me asomaba a su habitación, me encantaba ver sus caritas mientras dormían. A veces hasta las veía sonreír...
Disfrutar de la primera taza de café de la mañana, sentada en mi terraza si hace buen tiempo, escuchando la música que me gusta, que es mucha.
Disfrutar del silencio y de mis momentos de soledad elegida.
Salir a pasear por la playa, en invierno o en verano, me hace sentirme en contacto con la naturaleza...Disfrutar de los colores del atardecer o del amanecer, sentir el viento en mi cara o notar en mi piel las primeras gotas de lluvia del otoño...Todo eso me hace feliz...
Felicidad es estar pendiente de mi familia y amigos, y estar cuando tengo que estar.
Es tener calor de hogar, mi gente reunida a mi alrededor.
Es vivir soñando y soñar la vida que vendrá.
Me produce felicidad tener detalles inesperados, y ver la cara de sorpresa que provoco...
Ser feliz, es en definitiva, vivir, pero no vivir de cualquier manera, VIVIR con todas las letras...
Eso y muchas cosas más forman parte de mi felicidad... ¿Y a ti? ¿Qué te hace feliz?

Ana

Safe Creative #0909224571221

La música, Que yo no quiero problemas, de David de María, en mi blog de música.

lunes, 21 de septiembre de 2009

YA NO QUEDA NADA...



Ya no queda nada...
Se diluye el espejismo en la frialdad de tus ojos, esos que un día lejano fueron cálidos...
Y hoy, cómo si el viento supiera por una vez lo que hace, sopla fuerte, de Levante.
Ese mismo aire, que en el otoño en el que te conocí era una brisa dulce, en este momento presente, con su fuerza, se lleva los recuerdos de algo que no fue.
Hoy ya no te queda nada, no te quedan más días, no te quedan más noches...Y a mí, no me queda más para darte, porque todo te lo quise dar, todo te lo di, pero tú no quisiste nada.
Y aquí sigo, subida en esa nube en la que te esperaba, pero ya no te espero. Sobrevolando los tejados de la soledad, pero con la sonrisa en mi boca. Hoy no hay lugar para la tristeza, eso fue hace mucho tiempo, ella nunca volverá, y lo sabe…
Es por ello que seguiré pintando estelas en el cielo, soñando con su color azul y viendo estrellas que para mí en la noche brillarán. Porque la ilusión no se ha ido de mi lado…Ella nunca se irá, se quedará aquí acompañando a mis sueños.
Y seguiré caminando, con los ojos muy abiertos, para no perderme nada, que este mundo es muy grande y a mí me queda mucho camino por recorrer…
Y seguiré buscando eso que nunca he buscado, eso que dicen que, un día cualquiera de estos, me encontraré a la vuelta de la esquina...
Y seguiré escribiendo, de lo que siento y de lo que no siento, de noches y de días, de soles y de lunas, de mi tierra y de mi playa, esa que llevo pegadita en el dobladillo de mi corazón…
Porque aunque ya no quede nada, a mí, me queda todo…

Ana

Safe Creative #0909214563434

La música, Si no sientes nada, de Raúl Rojas, en mi blog de música.
Un poquito de la letra...Merece la pena escucharla entera...
"Iba bien, pero para, si no sientes nada.
Yo siento decirte que no quedan más mañanas pá ti...Pá ti.

Y a seguir buscando que el mundo es muy grande.
No voy a obligarte si no quieres mirarme.
Y a seguir buscando, que no sea adelante..."

viernes, 18 de septiembre de 2009

LAS LUCES DEL PUERTO



Desde el Mirador de Gibralfaro puedo ver extenderse la noche…
Ella va desplegando su manto oscuro intentando tapar el reflejo de las luces del Puerto. Mientras tanto, Málaga comienza a adormecerse. Esa urbe, cansada después de un día de actividad frenética, no puede más que cerrar los ojos para esperar un nuevo amanecer.
Y mientras mi ciudad duerme, las luces del Puerto son esos ojos que siempre están abiertos, vigilando ese sueño.
La luz del Faro se refleja en la playa de la Malagueta, compitiendo con el brillo de una luna que hoy está llena. Y es esa luz la que guía a los hombres de la mar en su vuelta a casa, cuando las luces del alba comienzan a despertar a la ciudad que duerme.
Una noche más de insomnio para esos reflejos que hacen que esta ciudad nunca se apague.
Probablemente esas mismas luces que nunca duermen, serán las que un día te guíen en el camino por el que llegarás hasta mí. Estarán encendidas para que no te equivoques de playa, para que a pesar de la oscuridad nunca te pierdas.
Y no importará cuanto tiempo pase hasta que llegues, porque aquí estaré esperándote, con los ojos muy abiertos, por si las luces del Puerto no son lo suficientemente brillantes para que, una noche cualquiera de éstas, sin darte cuenta, te quedes en mi orilla…

Ana

Safe Creative #0909184554289


La música, Noche en vela, de Guaraná. En mi blog de música.
Para Laura.

jueves, 17 de septiembre de 2009

ARCO IRIS




La mañana amaneció muy triste presagiando el diluvio que vendría después.
Los días de lluvia me entristecen mucho…
Miro la calle a través de los cristales y me acuerdo de ti. Hoy habría deseado que en ese momento hubieras aparecido para rodearme con tus brazos, pero como siempre, no ha sido así.
Y he decidido salir a mojarme con ese aguacero para ver si la lluvia me llevaba hasta ti.
La verdad es que en parte, ha sido así, porque cada gota de lluvia que mojaba mi cara me recordaba a los besos que nunca me has dado.
Bajo la lluvia soy yo, la mujer imperfecta y sensible que pocos conocen.
La que cuando está triste, casi siempre de un tiempo a esta parte, junta letras con las que forma poemas para no llorar.
Esa que sin que tu lo sepas se muere por ti desde hace mucho tiempo.
La que gracias a los sueños vive.
La que te sonríe cuando llora.
Todas esas mujeres soy yo.
Soy ese puzzle inacabado al que le falta una pieza.
Soy ese sueño imposible que nadie ha soñado.
Soy esa niña triste que espera un regalo.
Soy lluvia suave que desea la fuerza del sol para poder ver el arco iris.
Todo eso soy yo, y todo lo escondo para que no me hagan daño.
Dibujo sonrisas en mi cara para que nadie me vea sufrir, y me trago la debilidad de mis lágrimas aparentando una fuerza que no es real.
Y mientras tanto sigo soñando, volando a lugares donde nada duele, donde nadie me haga daño, donde pueda ser yo sin temor.
Seguir soñando para seguir viviendo.
Volar hacia ese arco iris que hoy está lejos pero no es imposible, porque a veces, cuando llueve, también sale el sol…

Ana

Safe Creative #0909164544187

Este post lo publiqué en los inicios del blog, en octubre de 2008, pero por ciertos problemas que tuve, desapareció, y hoy he querido rescatarlo.


La música, Si no estás, de El Sueño de Morfeo. En mi blog de música.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LA CALMA



Después de la tormenta no hay nada más agradable que pasear por la playa.
El olor a mar, los pies que se hunden en la arena, el agua un poco más fría…Sensaciones que desde siempre me provocan la calma.
No hay inquietud cuando camino por la orilla de ese Mediterráneo en el que nací…
En verano me gusta pasear por la playa al amanecer o al atardecer. Es el momento en que los colores del cielo son más acentuados.
Al amanecer, cuando el sol comienza a aparecer por el horizonte las tonalidades naranja toman posesión del cielo, y le dan un reflejo dorado a nuestro Faro.
Al atardecer, los colores toman unas tonalidades más apagadas, y si hay nubes en el cielo, estas se tornan del color de las rosas.
En invierno el paisaje es distinto, el mar toma el color del acero, y las calmas del verano dejan paso a los temporales. Se vuelve bravío, indomable, y aún así, nunca siento la inquietud en mí. Me gusta sentir en mi piel la caricia de esas gotas que se escapan de las olas, huyendo de una muerte segura en la orilla.
Y no me importa si es invierno o es verano, me gusta pasear por la playa... ¿Y a ti?

Ana

Safe Creative #0909164544170

La música, La inquietud, de Nek. En mi blog de música.

martes, 15 de septiembre de 2009

ES SEPTIEMBRE, Y LLUEVE...



Es septiembre...Y a través de mis ventanas veo la lluvia caer.
Mansamente, las gotas caen por los cristales describiendo trayectos inesperados. Porque a pesar de que lo lógico sería que siguieran una línea recta, no hay lógica en la lluvia, y lo cierto es que van serpenteando, uniéndose unas a otras, para al final, salir del cristal e ir a mojar las calles que, probablemente, mañana el sol secará.
A través de esas gotas se ve un paisaje distorsionado, de árboles que se mueven mecidos por el viento y tejados húmedos por los que corretea un gato.
Y de nuevo, el olor a tierra mojada inunda las calles, y se refresca el ambiente en este mes de septiembre extraño...
Desde los ventanales veo como el cielo se llena de nubes, preludio de un otoño que camina a paso firme, para despedir a los últimos días del verano.
El otoño se va acercando a pasos agigantados con sus días ventosos, inciertos. Con nubes que pintan estelas en el cielo.
Hasta el Castillo de Gibralfaro hoy se ve más triste. Puede que acuse el paso de los años, y que estas gotas que caen furiosas hoy le hagan daño...
A lo lejos el mar se tiñe del reflejo plomizo que le confiere el cielo, haciendo que casi se confundan allá a lo lejos.
Es septiembre, y a pesar de que llueve, el día no es gris...


Ana

Safe Creative #0909154539414

La música, La lluvia, de María Villalón. En mi blog de música.

lunes, 14 de septiembre de 2009

EPÍLOGO (VII)



La primera parte,LA CASA VACÍA.

La segunda parte,OJOS TRISTES.

La tercera parte,RECUERDOS DORMIDOS.

La cuarta parte,LA HISTORIA DE JULIA.

La quinta parte, EL PASADO DE PATRICIA.


La sexta parte, LA CITA.

Cuatro años después...
Patricia estaba apoyada en la balconada, mirando un mar, que como todos los septiembres, se encontraba en calma.
A lo lejos el sol comenzaba a ponerse, iniciando esa lucha cotidiana, que no por conocida, dejaba de emocionarle. Hacía casi cuatro años que se mudó a la casa vacía. Con muchas dudas, con mucho miedo. Los últimos años de su vida no habían sido fáciles: el episodio de violencia en el que se vio envuelta cuando era más joven, ese miedo a volver a estar con alguien, el dormir sola cada noche...Apoyada en la baranda del balcón, comenzó a recordar porqué se encontraba ahora en este lugar…
Aquella noche, ya en su casa, y después de darle muchas vueltas, decidió aceptar la oferta de Roberto. Quizás porque él, con su delicadeza, no le había planteado directamente que quería una relación con ella. Aquella noche después de la cena en “La Biznaga” lo único que le planteó fue una relación mercantil, en la que ambos salían beneficiados, pero sobre todo ella. En ese momento, no fue capaz de contestarle. Mientras tanto, Roberto volvió al hotel con la incertidumbre en el cuerpo. A la mañana siguiente, cuando preparaba el equipaje para volver a casa, recibió en su móvil un mensaje de Patricia, en el que le pedía que no se fuera del pueblo sin verla.
Quedaron en la cafetería del hotel. Roberto esperaba a Patricia con cierta inquietud. No quería por nada del mundo que esa chica menuda y alegre que había conocido de esa forma tan atípica, desapareciera de su vida. Tenía que hacer lo posible porque esto no sucediera. Y para su sorpresa, y sin que él insistiera, ella aceptó a mudarse a la casa, con una única condición. Como estaba muy dejada, ella se encargaría de ir acondicionándola poco a poco, de ir arreglando esos pequeños detalles que el paso del tiempo se había encargado de deteriorar. Roberto estuvo de acuerdo y esa misma tarde se marchó del pueblo para retomar su frenética actividad.
En los meses que siguieron a este acuerdo, Patricia se encargó de ir dando a la casa ese toque de casa vivida, esa sensación de hogar que hacía años que no tenía. La mudanza además tuvo otras consecuencias, porque a pesar de que seguía durmiendo sola, había dejado de temer a las madrugadas, quizás porque el relajante sonido de las olas era la música que le acompañaba cada noche al cerrar los ojos.
En esos meses, Roberto que no estaba dispuesto a agobiarla con su presencia, apareció en contadas ocasiones. Cuando estaba en la casa aprovechaba para salir a pasear por la playa durante el día, a veces sólo, y otras acompañado de Patricia, que compartía con él esta afición. Por las noches solía invitarla a cenar en alguno de los restaurantes del Paseo Marítimo. Su única pretensión era irla conociendo y que ella se sintiera cada vez más cómoda a su lado.
El tiempo fue pasando y casi a finales de ese verano Patricia descubrió que, sin darse cuenta, se había enamorado de Roberto. De nuevo, la similitud de su vida con la vida de Julia se hacía evidente. Para ella, Roberto había sido cómo Rafael, ese hombre paciente y sereno que se había dedicado en el último año a hacerle la vida agradable, a cederle la casa de sus sueños. Él, con su constancia había devuelto la esperanza a su vida. Y cuando el verano ya se escapaba, en uno de esos días de septiembre con el mar en calma, Patricia decidió que no podía dejar que Roberto emprendiera la vuelta a Madrid sin saber lo que sentía.
Hoy, cuatro años después, Patricia contempla desde la balconada a dos figuras que corretean incansablemente por la arena. Una de ellas es Roberto y la otra, una figurita pequeña, es Rafael…El bebé rubio que observó en su visión de hace cuatro años. Él fue el que le hizo tomar la decisión más arriesgada a la que se había enfrentado en su vida. Aquel bebé que gateaba por el salón de una casa que, un día no muy lejano, estuvo vacía…

Fin.

Ana

Safe Creative #0909144530704

La música, Durmiendo sola, de Vanessa Martín y David de María. En mi blog de música

viernes, 11 de septiembre de 2009

LA CITA (VI)



La primera parte,LA CASA VACÍA.

La segunda parte,OJOS TRISTES.

La tercera parte,RECUERDOS DORMIDOS.

La cuarta parte,LA HISTORIA DE JULIA.

La quinta parte, EL PASADO DE PATRICIA.



Antes de que las campanas de la Iglesia dieran las diez de la noche, Roberto ya estaba esperando a Patricia. Algo intranquilo, porque no sabía en qué iba a consistir el tercer grado al que se suponía que lo iba a someter la chica, pero a la vez, asombrado, porque no sabía cómo había llegado a pedirle una cita a una casi desconocida. Él no solía hacer esas cosas…Normalmente eran las chicas las que le pedían el teléfono y él era el que se encargaba de quedar con unas y con otras, pero sin implicarse en nada serio. Unas veces, esto sucedía porque no soportaban su agobiante ritmo de trabajo y otras porque él se aburría pronto de las relaciones. Lo único cierto es que a sus treinta y dos años, seguía sin encontrar a nadie que mereciera la pena lo suficiente como para decidir pasar el resto de su vida con ella.
Inquieto, caminaba haciendo círculos…La verdad es que como Patricia no fuera puntual, los adoquines iban a sufrir un desgaste aún mayor del que ya tenían, y del que alguien lo podría acusar…El caso es que no sabía por qué estaba tan nervioso. Quizás era por cómo se había desenvuelto la historia, encontrar a alguien de esa manera tan insospechada. Y además, estaba el tema de las percepciones y las similitudes entre la vida de su abuela y la de Patricia…La verdad es que todo era muy extraño. Era como si el destino le hubiera puesto por delante una oportunidad única…Alguien especial.
La luna llena iluminaba la noche de septiembre, dándole a la plaza un halo de misterio que todavía le hacía tener más encanto. Con sus seis bancos de piedra, colocados formando un hexágono, rodeando la fuente central y sus adoquines gastados por el paso del tiempo. La Plaza era el lugar de encuentro preferido en ese pueblo costero.

Esa noche un suave hálito de Levante movía las flores de los jazmines dándole a la Plaza el aroma de un verano que se escapaba a pasos agigantados. Para Roberto no había sido el mejor verano de su vida. Su abuela se había marchado un día de julio casi sin hacer ruido, y ahora se encontraba en su pueblo, paseando por las calles que la vieron crecer y con una casa que sería la envidia de muchos de sus amigos, pero con la que no sabía muy bien que iba a hacer.
Estaba tan encerrado en esos pensamientos que no vio llegar a Patricia. La chica vestía un sencillo vestido de tirantes blancos, con un cierto aire ibicenco, que resaltaba el color dorado de su piel, y unas sandalias negras, de tacón alto, con las que caminaba con paso firme y decidido.
-Hola… ¿Llevas mucho rato esperando?
Al escuchar el saludo, Roberto se sobresaltó…
-Ay…No…
-Cualquiera diría que te he asustado…
-Bueno, no exactamente, pero estaba un poco abstraído en mis pensamientos.
-Pues espero que los hayas puesto en orden…
-¿Me vas a hacer un tercer grado? Por Dios…Que miedo…
-¿Ah? ¿Con que eso es lo que te inspiro? ¿Miedo? Serás el primero que se asuste conmigo…No temas, soy inofensiva…
Roberto se rió con ganas. Hacía mucho tiempo que alguien no le hacía sentir así…
-No, miedo, no…Pero no te voy a negar que estoy un poco intrigado.
-He reservado una mesa en “La Biznaga”, espero que te guste. ¿Vamos?
-Cuando quieras...
Ambos se encaminaron hacia el restaurante, situado cerca de la dársena del puerto, atravesando las angostas calles iluminadas por farolas antiguas. Hicieron el trayecto charlando de cosas intrascendentes, como los colores de las fachadas de las casas de la calle por la que transitaban y del calor que seguía haciendo por las noches a pesar de que ya era septiembre. Con esa conversación tan animada llegaron a la puerta del restaurante. “La Biznaga” era uno de esos locales que comenzaban a proliferar por la costa. En él se conjugaba la cocina mediterránea con toques de cocina oriental, ya que el dueño, había pasado una larga temporada trabajando en Asia, de donde se había traído recetas que con mucho acierto había adaptado al gusto local. El dueño le había puesto ese nombre tan malagueño al restaurante, porque en esos años en los que estuvo en Asia, el aroma del jazmín le hacía transportarse a su tierra adorada. Ese aroma era el estímulo que cada noche cuando salía de trabajar, le hacía pensar que algún día podría volver...
El maître los condujo hasta su mesa. Situada en una esquina, al lado de un gran ventanal desde el que se podían ver las luces del puerto. El faro y el reflejo de la luna llena sobre el mar completaban una estampa digna de la mejor de las postales.
Se sentaron uno enfrente del otro y comenzaron a mirar la carta. Al momento, Patricia, que era asidua del restaurante, le preguntó a Roberto:
-Bueno ¿Qué te apetecería comer?
-No sé… ¿Qué me aconsejas?
-Podíamos empezar con una ensalada César, como entrante, y si te gusta, compartir un wok de pollo, con leche de coco y curry rojo.
-Me parece una buena elección…
Mientras esperaban a que los platos llegaran a la mesa, comenzaron a charlar delante de una copa de Ribera de Duero.
-Creo que comienza el interrogatorio…Atención, pregunta… ¿A qué te dedicas?
-Soy abogado, como mi abuelo. Y me encargo de llevar los asuntos legales de la empresa de mis padres.
-Siguiente pregunta… ¿Cómo es que si has venido todos los veranos por aquí no se te ha visto el pelo en todos estos años?
-La verdad es que cuando veníamos a la casa de la playa lo que me gustaba era quedarme allí. Sentarme a mirar el mar, sobre todo cuando está bravío, es una de las cosas que más me gusta. Y además como no conocía a nadie del pueblo…Solía pasar los veranos leyendo. Soy un devorador de libros.
-¿Me estás dando a entender que te cuesta relacionarte?
-No, no es eso…Pero como no me importa estar solo desde muy pequeño, quizás no me interesó integrarme en un lugar al que sólo venía en verano.
-¿Tienes hermanos?
-No…Soy hijo único…
-Bueno…
-¿Qué? ¿Voy superando el cuestionario?
-Si…Y de momento, con nota.
Patricia no pudo más que esbozar una amplia sonrisa. Aquellas inocentes preguntas mantenían a Roberto en tensión, y no sabía muy bien por qué.
El joven estaba muy nervioso, quizás porque pensaba que la conversación pronto tomaría derroteros más íntimos…Y ahí es donde lo pasaría mal, porque no era muy dado a exteriorizar sus emociones.
Al llegar la comida, Patricia suspendió el inocente interrogatorio, e intentó tranquilizar a Roberto.
-Bueno, esto se enfría…
Comenzaron a degustar la ensalada. Roberto no podía dejar de mirar a Patricia. Desde el día que la encontró en la casa había tenido la sensación de que le era conocida. Quizás era ese leve parecido físico con su abuela, algunos gestos y ademanes…El caso es que hacía mucho tiempo que nadie le atraía tanto. El estar sentado con ella, cenando, le daba una sensación de intimidad que no había tenido con nadie. A pesar de los nervios, estaba disfrutando de una velada estupenda. Era todo un contrasentido, pero hacía mucho tiempo que no tenía tanta paz.
Patricia comenzó de nuevo el interrogatorio, y a bocajarro, le preguntó a Roberto…
-Bueno, ya voy sacando algo en claro…Eres un abogado de éxito, un lector empedernido y un niño que no se relacionaba mucho…
-Más o menos, así es…
-¿Tienes novia?
-No…
-¿Qué escondes? Porque no me puedo creer que un chico tan atractivo como tú no tenga novia…
-Bueno, por mi trabajo, viajo mucho. La empresa de mis padres tiene sucursales en Roma París y Londres, y yo me encargo de supervisar determinados temas legales. Paso más de la mitad del mes viajando y eso no hay relación que lo soporte. Aunque claro, también es muy posible que no haya encontrado todavía a esa mujer por la que perder la cabeza.
Por la manera en que la miraba, Patricia se dio cuenta de que quizás Roberto había llegado al final del camino al encontrarla. De repente, comenzó a sentir una gran inquietud, y decidió acabar bruscamente con el interrogatorio.
- Y ahora la pregunta final… ¿Qué piensas hacer con la casa?
-La verdad es que no me lo he planteado. No quiero venderla, pero me daría mucha pena que estuviera deshabitada durante muchos meses al año, pero ahora mismo no puedo plantearme un traslado, aunque en el futuro me encantaría poder vivir en ella. Poder pasear por la playa cada día, el clima del sur y esta luz que sólo tenemos aquí me darían la vida.
-Ya te dije que yo daría todo lo que tengo por vivir en una casa la mitad de bonita…Hace mucho tiempo que me siento en la orilla y paso las horas muertas mirándola.
-Se me está ocurriendo algo…Yo necesito que la casa no esté vacía, y a ti te gusta la casa. ¿Por qué no te mudas?
-Con mi sueldo de maestra no podría pagarte ni la cuarta parte de lo que costaría su alquiler...No puedo, me encantaría, pero no podría pagarte.
-No me has entendido…No te la quiero alquilar, te la cedo con la condición de que la cuides. Yo vendré ocasionalmente, y la casa es lo suficientemente grande como para que, en esos pocos días a lo largo del invierno, ni siquiera notes mi presencia.
- Es una oferta muy tentadora, no te lo voy a negar, pero no puedo tomar una decisión así tan a la ligera. Espero que lo entiendas…No puedo aceptarlo…Sería un regalo demasiado grande. Además creo que mi presencia en la casa te coartaría. No tendrías la misma libertad que si estuvieras solo…O acompañado…
-Como te he dicho antes, no tengo novia…
-En éste momento no, pero no sabes lo que pasará mañana.
-Mañana está demasiado lejos, yo solo vivo el hoy, y hoy te ofrezco vivir en la casa de tus sueños. ¿Qué me dices? Sé que no puedes tomar una decisión tan importante como esta de repente, y lo entiendo…Pero entiéndeme tú a mí, esa casa te llamó por algo. No sé si fue porque tenía que liberarse todo el dolor que pasó mi abuela, o porque tenías que liberarte tú, pero el hecho es que nada pasa porque sí. Mira, no creo en las casualidades, creo que todo pasa por algo, y yo te encontré esa noche en la casa. Tiene que haber una razón para que esto ocurriera. ¿No crees?
- La verdad es que no lo sé…Yo tampoco creo en las casualidades…
-Por favor, acepta mi oferta, y piensa que ésta puede ser una oportunidad única. No sé, pero creo que te he encontrado por algo, y quiero descubrir porqué. Si te decides a vivir en la casa ya no volverá a estar vacía… ¿Qué me dices?
-Sólo puedo decirte que lo pensaré…
Patricia cerró los ojos. Se vio dentro de la casa, al lado de Roberto. Había pasado algún tiempo, y en el suelo del salón, un bebé rubio gateaba. Esa visión tan extraña como inesperada, le removió algo en su interior. Le hizo darse cuenta que no podía seguir escudándose en el miedo. Que el miedo mata, que no deja vivir…Desde aquella noche lejana había cerrado puertas y ventanas para que nada le hiciera daño, y esa, era otra manera de morir. En ese momento, abrió los ojos y se dio cuenta de que durante los días que había compartido con Roberto había recobrado una paz que hacía mucho tiempo que no tenía. Recordó la historia de Julia, su dolor, tan parecido al suyo, y cómo había podido salir adelante gracias a la constancia de Rafael. Ahora se le estaba presentando una oportunidad que puede que no volviera a suceder, Roberto con ese ofrecimiento tan generoso, parecía tan decidido a hacerla feliz, que quizás no debía resistirse tanto. La vida hay que vivirla por mucho que duela, las oportunidades pasan una vez por delante de nuestros ojos, y si no los tenemos bien abiertos, se escaparán…Una jugada del destino, algo fortuito, tal vez podría convertirse en un futuro lleno de felicidad, o tal vez no, pero habría que intentarlo…


Ana

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La música, Y si el miedo, de El Canto del Loco. En mi blog de música.

jueves, 10 de septiembre de 2009

EL PASADO DE PATRICIA (V)



La primera parte,LA CASA VACÍA.

La segunda parte,OJOS TRISTES.

La tercera parte,RECUERDOS DORMIDOS.

La cuarta parte,LA HISTORIA DE JULIA.

Roberto y Patricia entraron al chiringuito. Era uno de esos locales situados a pie de playa. Como no era fin de semana y las vacaciones quedaban muy lejos, la mayoría de las mesas estaban libres, y pudieron escoger una situada al lado de uno de los ventanales abiertos. A través de estos, se podía ver la playa. Todavía quedaban algunos bañistas apurando los últimos días del verano.
Se sentaron el uno frente al otro y miraron la carta. En ella podían encontrar los productos más típicos del lugar. Roberto no pudo evitar sonreír…
-No te puedes imaginar cómo echo de menos estas cosas…Allí en Madrid no hay espetos de sardinas.
-Bueno, pues si quieres podemos pedirlos. A mí también me gustan mucho. Y si te apetece, podemos pedir una fritura de pescado y una ensalada de pimientos asados. ¿Te parece bien?
-Me parece muy bien. ¿Qué te gustaría beber?
-Una cerveza bien fresquita…
Durante el tiempo que duró la comida estuvieron hablando de manera distendida de cosas intrascendentes, con las que descubrieron ciertos puntos de afinidad. A Roberto le pareció una chica muy amena y divertida. Patricia le contó, no sin algo de vergüenza, algunas de sus múltiples torpezas, y Roberto no pudo menos que pensar que había algo especial en ella. No sabría decir el qué, pero tenía algo que la hacía ser muy atractiva. Quizás es que la encontraba tan diferente a las chicas con las que se había relacionado en los últimos años…Tan fresca y espontanea, era alguien especial.
Una vez terminado el almuerzo, pidieron café, solo con hielo para Patricia y un expresso muy cargado para Roberto. Una vez terminaron de tomar café, Roberto pagó la cuenta. Y fue en ese momento, cuando no pudiendo aguantar más la curiosidad le preguntó por su historia.
-Patricia…Creo que he pagado la cuenta… ¿Podrías comenzar a contarme tu historia?
Ella lo miró con cierto aire de tristeza, pero comenzó su relato:
-Bueno, mi historia se parece en muchos puntos a la de tu abuela. Yo también nací aquí, y como ella me enamoré del hombre equivocado, sólo que yo era un poco más mayor que ella. Conocí a Jorge con veinte años. Ambos estudiábamos Magisterio, pero él era el cantante de un grupo de rock, otro bohemio. Yo me colgué totalmente de esa relación, tanto como para irme a vivir con él al terminar la carrera. Los primeros tres meses fui muy feliz, estaba siempre pendiente de mí, me mimaba…Al comenzar el cuarto mes de convivencia se presentaron a un concurso que patrocinaba una radio de la ciudad y lo ganaron. El premio era grabar una maqueta e ir presentándola por un montón de pueblos. Si funcionaban bien, había una discográfica que estaría interesada en grabar un disco, pero con la condición de recorrer media España…Alquilamos una furgoneta para poder desplazarnos de pueblo en pueblo. En ella íbamos con su banda. Te puedes imaginar lo estresante del viaje. Llegábamos a los pueblos un par de horas antes del concierto, montábamos el equipo, la banda tocaba, desmontábamos todo y, a veces, nos volvíamos a meter en la furgoneta porque el próximo concierto era en un pueblo situado a muchos kilómetros del anterior. Otras veces nos quedábamos a dormir en algún lugar de mala muerte, pero nada nos importaba. En esos momentos la presión de los viajes y el continuo trasiego de un lugar a otro, hizo mella en el carácter de Jorge. Su carácter se volvió irascible, se enfadaba desmesuradamente por cualquier cosa, probablemente porque empezó a consumir alcohol. Comenzó a cambiar su manera de tratarme, me gritaba por todo, pero yo estaba ciega y se lo consentía. Una noche, al terminar un concierto, decidimos quedarnos a dormir en el pueblo. El próximo bolo era lo suficientemente cerca como para poder descansar una noche. Así que después del concierto nos fuimos a cenar a una tasquita, Jorge, Julio, Alberto (los miembros de su banda) y yo. Comenzaron a beber. Primero unas cervezas, después vino y al final los cubatas. Yo intenté por todos los medios que no bebieran más, pero era como intentar un imposible. Conseguí a duras penas llevarme a Jorge a la habitación del hostal, y una vez allí comenzó a ponerse violento. Empezó a gritarme sin motivo…Bueno, sí, el motivo era que no le había dejado que terminara la juerga con sus colegas…Comenzó a tirarme cosas, primero el móvil, luego una silla. Yo estaba acorralada contra la pared. Como ves soy poquita cosa, y Jorge, que era bastante más grande y más fuerte que yo me tenía arrinconada contra la pared. Se acercó a mí gritándome, descontrolado con los puños cerrados. Estaba aterrorizada, el miedo no me dejaba pensar, pero tenía que intentar salir de allí como fuera. Afortunadamente para mí, tropezó con la silla que me había tirado antes. En ese momento pude escabullirme y salir corriendo al pasillo pidiendo socorro. La dueña del hostal, alertada por el ruido había llamado a la Policía Local. Como era un pueblo pequeño, no tardaron en llegar. Se llevaron a Jorge detenido, y ahí se acabó su carrera musical. Nunca llegaron a grabar ese disco, y gracias a Dios no volví a saber de él. Entonces volví al pueblo, a la casa de mis padres. Ellos no me hicieron ningún reproche, y podían habérmelos hecho todos, pero gracias a su cariño y apoyo me recuperé de este episodio. Hasta hoy, no me había atrevido a contárselo a nadie, y el hecho de hacerlo, de haber hablado hoy contigo, quiere decir que ese pasado ha dejado de doler. Después de todo esto, me encerré a estudiar las oposiciones de Magisterio, en Educación Infantil y las aprobé. Desde entonces, trabajo en mi pueblo con los más pequeños. La verdad es que es un trabajo muy gratificante, y que me ha ayudado mucho a olvidar. Los niños más pequeños son tan cariñosos…
-Y tú que presientes algunas cosas ¿No percibiste nada de ese peligro?
-Lo cierto es que cuando entramos a la tasca tuve una sensación que no supe relacionar. Me dio el pálpito de que algo muy grave iba a pasar esa noche. Pero, como no siempre las cosas que percibo tienen relación conmigo, lo que menos pensé es que ese peligro estaba relacionado con mi propia vida. Desgraciadamente no controlo muy bien mis sensaciones.
-Pues la verdad, tuviste mucha suerte de que esto te ocurriera en un pueblo pequeño…Quizás en una ciudad más grande no habrías podido contarlo.
-Lo sé…
Roberto comprendió el calvario por el que tuvo que pasar Patricia cuando al entrar en la casa visualizó la escena del adiós. El volver a revivir la tristeza y el dolor no es nada agradable.
Siguieron caminando por el Paseo Marítimo, y casi sin darse cuenta, llegaron a la Plaza. La verdad es que el tiempo que habían estado juntos había pasado demasiado rápido, habían caminado por la orilla de la playa, se habían hecho confidencias como si se conocieran de toda la vida...El camino se había hecho tan corto, que al llegar a la Plaza, Roberto no quería dejarla ir. Fue entonces cuando, sin pensarlo, y aún a riesgo de parecer un idiota, ya que habían hablado de todo lo pactado, le pidió a Patricia una nueva cita.
-¿Te gustaría cenar esta noche conmigo?
Patricia lo miró con expresión incrédula, y le contestó con una sonrisa pícara en los labios…
-Bueno, creo que es lo justo, sabes mucho de mí y yo casi no sé nada de ti, así que acepto la invitación con una condición, que me contestarás a todas las preguntas que te haga por indiscretas que sean. ¿De acuerdo?
-¿Como de indiscretas?
-Tendrás que arriesgarte...
-Trato hecho… ¿Nos vemos aquí a las diez?
-A las diez…Me parece bien.
Patricia se encaminó por la calle adyacente a la Plaza, camino de su casa mientras Roberto observaba cómo se iba alejando, sintiéndose invadido por una sensación de inquietud que fue creciendo durante el corto trayecto que separaba la Plaza del hotel.

Continuará...

Ana

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La música, Salir corriendo, de Amaral,en mi blog de música.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

LA HISTORIA DE JULIA (IV)



La primera parte,LA CASA VACÍA, aquí.

La segunda parte,OJOS TRISTES,aquí.

La tercera parte,RECUERDOS DORMIDOS,aquí.


Roberto miró a Patricia. Ahora le tocaba a él revivir la historia de su abuela.
-Si no te importa, me gustaría dar un paseo por la playa. Donde vivo no hay mar, y lo echo mucho de menos. Por el camino tendremos tiempo de ir desgranando la parte de la historia que yo conozco. ¿Te parece bien?
-Pues cuando quieras…
Ambos se encaminaron hacia el Paseo Marítimo atravesando la calle principal. El Paseo Marítimo era lo bastante largo como para que a Roberto le diera tiempo a contar su parte de la historia.
-Mi abuela se llamaba Julia, y nació aquí. Su familia vivía en el pueblo durante el invierno, y en verano, se trasladaban a la casa de la playa.
Con dieciséis años conoció a Carlos, él tenía veinticinco años y sólo soñaba con ser pintor. Empezaron a salir, con la oposición de mis bisabuelos, que veían en la diferencia de edad entre ambos, pero sobre todo en la ambición de Carlos por pintar, un escollo insalvable para esta relación. Pero a pesar de todo, y como casi todos los padres hacen, no les quedó más remedio que dejar que su hija se equivocara.
Julia era una chica preciosa, que traía a todos los chicos del pueblo locos, y no solo por su melena rubia y sus ojos azules, sino porque era graciosa y ocurrente como ella sola.
Entre sus muchos admiradores en aquella época, se encontraba Rafael. Un muchacho dos años mayor que ella. Según contaba mi abuela, Rafael era alto y moreno, con unos ojos verdes impresionantes, pero en esa época ella sólo tenía ojos para Carlos. El mismo verano que mi abuela comenzó a salir con Carlos, Rafael decidió irse a Madrid a estudiar Derecho. Tenía que poner tierra de por medio para no ver a Julia cada día en los brazos de otro.
Pasaron dos años y Carlos pidió a mi abuela en matrimonio. Ella, que cada día estaba más enamorada de él, le dijo que sí. El enlace se celebró en el verano del 53. Mi abuela acababa de cumplir dieciocho años, y como regalo de bodas, mis bisabuelos les regalaron la casa de la playa. Comenzaron a vivir allí, pero a los pocos meses empezaron a tener problemas. Carlos quería pintar y su sueño era hacerlo en París.
-Perdona que te interrumpa… ¿Por qué lo llamas Carlos? Era tu abuelo…
-Cuando termine de contarte la historia sabrás por qué no le llamo abuelo…Carlos quería conocer el ambiente bohemio de la ciudad de la Luz y en esas ansias no cabía la presencia de una mujer. En febrero del 54 se fue de casa, no sin antes prometerle a mi abuela que cuando se hubiera asentado en su profesión, volvería por ella…Una promesa vaga, que mi abuela entendió como lo que era, un adiós, porque a saber cuántos años tendrían que pasar para que él se hiciera con un nombre. Ella sabía que eso era un imposible…Por eso la viste con lágrimas en los ojos en la balconada de la casa. Carlos la había abandonado y no había tenido la valentía de decírselo a la cara. Esa es la escena que tú contemplaste cuando ayer, en la casa, atraída por esas sensaciones, cerraste los ojos.
-Entonces, por lo que me cuentas, el no volvió…
-No, nunca volvió. Cuando Carlos se fue, mi abuela no sabía que estaba embarazada. En octubre del 54 dio a luz una niña, mi madre. Intentó localizar a Carlos durante esos meses, pero fue como si la tierra se lo hubiera tragado. De hecho, al cabo de algún tiempo supimos que murió en París al poco de llegar. Intentando disfrutar de todos los placeres que el Barrio Bohemio de París, Montmartre, le ofrecía, una noche llena de alcohol y de insomnio, se vio envuelto en una reyerta en la que perdió la vida. La noche de su muerte no llevaba ningún documento que lo acreditara. Su cadáver apareció flotando en el Sena, y tardaron varios meses en identificarlo y comunicarle a mi abuela su fallecimiento.
-No sabes cómo lo siento. Ayer pude revivir ese dolor en mi piel…
-¿Revivir?
-Sí…Bueno, eso es una parte de mi historia, y ahora lo que importa es la historia de tu abuela. Ayer a pesar del dolor que vi en sus ojos también vislumbré en ellos la esperanza.
-Sí, llevas razón. Al cabo de unos años, Rafael volvió al pueblo con su título de abogado bajo el brazo. Había sido uno de los alumnos más brillantes de su promoción, y a pesar de que se lo rifaban los mejores bufetes de Madrid, decidió volver al pueblo. Probablemente porque nunca olvidó a mi abuela y, porque conociendo el fallecimiento de Carlos, quizás pensó en intentar hacer feliz a la mujer de sus sueños.
Lo cierto es que volvió y, que esa vuelta, con el paso del tiempo devolvió la esperanza a mi abuela. Ella siempre le decía: tú me encontraste y me devolviste la esperanza...
Rafael se convirtió en el apoyo que mi abuela nunca había tenido. La hacía reír y poco a poco fue olvidando el dolor. Un día, al cabo de varios años descubrió que se había enamorado de Rafael. La amistad inicial se había ido convirtiendo con el paso del tiempo en amor. Algo sólido y duradero, un amor maduro, distinto al que había sentido por Carlos, pero no por eso menos fuerte. Se casaron y se trasladaron a Madrid. Allí creció mi madre y allí nací yo. Para mí, mi abuelo, siempre ha sido Rafael… ¿Lo entiendes?
-Ahora si…
-Desde entonces, todos los veranos volvíamos a la casa de la playa. Dejamos de hacerlo hace tres años. Mi abuelo enfermó, y mi abuela se dedicó en cuerpo y alma a cuidarlo, como antes había hecho él con ella. Hace un año, mi abuelo murió, y la vida de mi abuela se fue apagando poco a poco. Su compañero se había ido y ella no quiso luchar más. Hoy hace dos meses que se fue, y el resto de la historia ya la sabes. Me dejó la casa en herencia, y por eso estoy aquí.
-Bueno, la verdad es que es una historia preciosa, porque a pesar de que hay tristeza, en ella también hay esperanza, y amor, mucho amor.
-Patricia… ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Dime…
-Si no quieres no me respondas…No quiero ser indiscreto, pero antes has comentado algo sobre revivir ese dolor… ¿Me puedes contar tu historia?
-Bueno…Creo que te lo podré contar…Ha pasado ya el tiempo suficiente como para que casi haya dejado de doler, aunque claro…No te va a salir gratis… ¿Me invitas a comer?
Roberto sonrió ante la salida de Patricia, y observando que había un chiringuito cercano le dijo:
-Estaré encantado de invitarte…Si te parece podemos entrar en ese chiringuito y después de comer me cuentas tu historia…
-Vamos…


Continuará...

Ana

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La música, You found me (Tú me encontraste), de The Fray. En mi blog de música.

martes, 8 de septiembre de 2009

RECUERDOS DORMIDOS (III)



La primera parte,LA CASA VACÍA, aquí..

La segunda parte,OJOS TRISTES, aquí.


Roberto miraba a Patricia con expresión triste. Lo que la chica le acababa de contar había removido en su interior una serie de recuerdos que mantenía dormidos. Había visto muchas veces llorar a su abuela. Situada en el mismo lugar desde el que vio marchar a su gran amor, con la luz del sol poniente brillando en su pelo y con la mirada perdida en un punto del infinito. Así la recordaba Roberto...
-Y ahora, si no es indiscreción... ¿Podrías contarme algo más de la historia de tus abuelos?
-Patricia...Es muy tarde y estoy muy cansado. No sé si recuerdas que he hecho un viaje de más de 500 kilómetros, y me gustaría descansar. Voy a dormir en el hotel del pueblo, y si quieres, mañana por la mañana podríamos vernos. Entonces te contaré la parte de la historia que yo conozco.
Patricia asintió. Era tarde y ella también debería regresar a casa. Aunque hacía unos años que era independiente y no tenía que darle cuentas a nadie de sus actos, ella también estaba muy cansada. Probablemente las emociones que había vivido a lo largo de la tarde tenían mucho que ver en ese cansancio.
-De acuerdo. Apunta mi teléfono y mañana cuando tengas un hueco me llamas ¿Vale?
Roberto anotó el número de Patricia en la agenda de su móvil y acto seguido, le preguntó:
-¿Quieres que te acerque a algún sitio? Es tarde y no deberías volver sola.
-De acuerdo...
Ambos se subieron en el coche...Un deportivo descapotable, poco apropiado para el paraje marino en el que se encontraban. Hicieron los dos kilómetros que había de distancia entre la playa y el pueblo en el más absoluto de los silencios. El cansancio había hecho mella en los dos...Al llegar a la plaza del pueblo Patricia le pidió a Roberto que detuviese el coche.
-Si no te importa, me bajo aquí. Ya estoy cerca de casa y así no tienes que desviarte. Sigue por la primera calle a la derecha y encontrarás el hotel.
-Bueno, procura descansar, mañana nos vemos.
-Hasta mañana.
Patricia llegó a su casa y preparó la bañera. Se introdujo lentamente en ella, y cerrando los ojos volvió a revivir las escenas que había contemplado a lo largo de la tarde. Había pasado por una situación igual de dolorosa en un pasado no muy lejano, y empezó a analizar los paralelismos de su historia con la de la abuela de Roberto. Ella también se enamoró de un bohemio, de un cantante. Lo dejó todo por él, y también pensó que el amor lo podría todo. Un día después de un concierto en uno de esos muchos pueblos por los que fue siguiéndole, Jorge se puso violento y fue ella la que salió huyendo de aquella situación, porque de no haberlo hecho, podría haberle costado la vida. Una historia más de sueños rotos, de renuncias y de entregas...Una historia de desamor.
Salió de la bañera dejando en ella todas esas sensaciones y recuerdos amargos. Se calentó un tazón de leche, e inmediatamente después de tomárselo, se metió en la cama, cerró los ojos e intentó dormir...
Al mismo tiempo, Roberto ya se encontraba en la habitación del hotel. Sentado en el borde de la cama, él, tan escéptico con todos esos temas de percepciones, visiones y demás, intentaba asimilar los hechos de aquella tarde. El encuentro fortuito con Patricia, lo mucho que le recordaba a su abuela, tanto físicamente, como en su manera de moverse y hablar...
Había algo en ella que le atraía sobremanera, y no sabía muy bien que era. Pero sobre todo, lo que más le desconcertaba era como le había descrito la escena del abandono...
Se tumbó en la cama sin quitarse la ropa, estaba tan cansado que solo fue capaz de quitarse los zapatos, y al momento, el sopor se apoderó de él.
Cuando abrió los ojos eran las ocho de la mañana. Se dio una ducha rápida, se vistió con ropa cómoda, unos vaqueros viejos, un poco rotos, y una camiseta blanca que resaltaba su piel morena, y bajó a desayunar.
El comedor del hotel era un lugar muy coqueto, con las paredes pintadas de blanco y con las pocas mesas de las que constaba, decoradas con manteles blancos y con un bouquet de flores frescas colocadas en pequeños jarrones. Estas le daban el toque de color necesario para romper la tiranía del color blanco que dominaba la estancia.
Se sentó y desayunó con fruición una gran taza de café con leche acompañada de dos tostadas de pan de pueblo con aceite de oliva.
Una vez terminado el desayuno, salió a la calle y comenzó a caminar sin rumbo fijo. Miró su reloj y pensó que era un buen momento para llamar a Patricia
-¿Patricia?
-¿Sí?
-Soy Roberto. ¿Podemos vernos?
-Si quieres, nos vemos en la Plaza dentro de quince minutos... ¿Te parece?
-De acuerdo, te espero allí.
-Hasta ahora.
Roberto encaminó sus pasos hacia la Plaza y se sentó en uno de los bancos de piedra gastada que decoraban el lugar desde tiempos inmemoriales. En ese momento las campanas de la Iglesia situada en la calle adyacente daban las diez. Pocos minutos después llegaba Patricia. Vestía unos vaqueros rotos y una camiseta de tirantes. Con su sencillez, a Roberto todavía le impresionó más. Su larga melena rubia le daba un aspecto aniñado. Sus ojitos claros lo miraron inquisitivos, y llena de curiosidad, le preguntó:
-Bueno... ¿Me contarás la historia de tu abuela?

Continuará...

Ana

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La música, Sueños rotos, de La Quinta Estación,en mi blog de música.

lunes, 7 de septiembre de 2009

OJOS TRISTES (II)



La primera parte,LA CASA VACÍA, aquí.



En la oscuridad de la noche, y con mi prisa por salir de aquella casa que me trajo tantos recuerdos, lo que menos esperaba era encontrarme a alguien. En el último escalón, por mi precipitación, esa que me hace ser torpe por mucho que quiera evitarlo, tropecé con una madera que estaba levantada. Fue entonces cuando una voz varonil me preguntó:
-¿Se puede saber quién eres y que haces en mi casa?
Me sobresalté aún más de lo que ya lo estaba, levanté la vista y pude ver a un chico moreno y alto. A duras penas respondí:
-Lo siento...Estaba paseando por la playa y la casa me llamó la atención. Pensé que estaba abandonada y hubo algo que me hizo entrar...No sé muy bien lo que fue...Era como una especie de atracción.
-Sigues sin responder del todo a mi pregunta... ¿Quién eres?
-Perdón...Me llamo Patricia. Y la verdad no quería molestar.
-No...Solo que me ha extrañado encontrar a alguien por aquí. No quería asustarte. Mi nombre es Roberto y desde hace unos días soy el dueño de esta casa. Era de mi abuela y al morir me la ha dejado en herencia.
-Pues la verdad es que es una casa preciosa, no solo por su arquitectura, de principios del siglo pasado, sino por el enclave en el que se encuentra. Es un lugar único, y yo daría todo lo que tengo por vivir en un sitio la mitad de bonito que este.
-Pues para mí, ahora mismo, es un problema. Vivo a 500 km de aquí, y no sé que voy a hacer con ella.
-¿Podría hacerte una pregunta?
Roberto la miró extrañado. Alguien a quién no conocía de nada, estaba frente a él, haciéndole preguntas...Pero esa expresión de niña asustada le hizo reconsiderar su negativa inicial a hablar con una desconocida.
-Dime...
-¿Tu abuela tenía los ojos azules?
Roberto con expresión de sorpresa solo consiguió asentir ligeramente antes de preguntarle a Patricia...
-¿Como lo sabes? ¿La conocías?
-No...Me ha pasado algo muy extraño esta tarde. Tengo costumbre de pasear por esta playa desde siempre. Vengo en invierno y en verano. Los paisajes son tan distintos según cambia la estación...Y un día descubrí tu casa. Desde aquel momento me gusta sentarme en la orilla a mirarla, y recrearme en pensar como habría sido cuando estaba llena de vida. Pero hoy la observación ha pasado a convertirse en emoción. He sentido la necesidad imperiosa de entrar...Había algo que me atraía irremisiblemente a pasar, y lo he hecho...Sé que está mal, pero no he podido resistir esa atracción y he entrado. Al llegar al salón, en la balconada había una pareja. Ella estaba con expresión ausente, como si el hombre que se hallaba a su lado le hubiera dado el golpe más grande de su vida...
-Espera... ¿Me estás diciendo que has visto a mis abuelos? Mi abuela siempre contaba con tristeza el día que su marido se fue de casa...
-Es posible que esa sea la escena que yo he podido ver esta tarde...Solo que abrí los ojos, y cuando los volví a cerrar, tu abuela ya estaba sola y llorando.
-Mi abuela se enamoró con locura de alguien equivocado. Carlos era un espíritu libre, un bohemio que solo soñaba con pintar. Ella pensó que el amor que sentía por él le haría sentar la cabeza, pero se equivocó...El se fue un día de mayo a cumplir su sueño...Se fue a París, a pintar y a malvivir, y se fue sin saber que mi abuela estaba embarazada. Esto es muy extraño... ¿Has tenido ese tipo de percepciones antes?
-La verdad es que soy muy perceptiva, pero nunca me había enfrentado a algo tan intenso como esto...He sentido su dolor como si fuera mío, quizás es porque en un momento no muy lejano el dolor formó parte de mí.
-Necesito saber qué es lo que has visto...
-Ya te lo he dicho...Tus abuelos juntos en la balconada, la puesta de sol, la brisa moviendo su pelo...Y al volver a cerrar los ojos, tu abuela sola, las lágrimas recorriendo lentamente su cara, con la mirada perdida y haciéndose unas preguntas que ella misma no sabía responderse...
-¿Podrías decirme cuáles eran esas preguntas?
-Lo único que hacía era repetir, una y otra vez las mismas preguntas: ¿Que fui yo para él? Y ahora... ¿Qué me queda?
Roberto bajó la cabeza, pensativo. El tampoco podía contestar a esas preguntas…


Continuará...

Ana


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La música, Qué me queda, de Antonio Orozco,en mi blog de música.

viernes, 4 de septiembre de 2009

LA CASA VACÍA (I)



En uno de mis paseos por la costa me tropecé con una casa abandonada.
Se erguía majestuosa a pie de playa. Aunque se veía que los años y los temporales habían hecho mella en ella, no dejaba de ser una impresionante estampa de un pasado más o menos cercano.
Me acerqué a las ventanas de la planta baja para comprobar por mis propios ojos lo que imaginaba...La casa estaba deshabitada.
Abrí la puerta, con un poco de miedo, no voy a negarlo. El recibidor, de ébano antiguo todavía guardaba la esencia de esa mezcla de salitre con madera, que me trajo el recuerdo de tiempos de una infancia no muy lejana...
Me adentré en el salón. Cerré los ojos y pude ver momentos de felicidad flotando en el ambiente entremezclados con otros no tan felices.
Abrí los ojos y seguí caminando. El salón era cuadrado, de grandes dimensiones y muy luminoso por la presencia de dos grandes ventanales que desembocaban en una gran terraza suspendida sobre el mar.
Volví a cerrar los ojos y pude ver a una pareja asomada a la gran balconada. Se miraban en silencio. Al fondo, la puesta de sol enmarcaba una escena que se me antojaba triste.
De repente, una lágrima comenzó a caer por el rostro de ella. Abrí los ojos, no quise verla llorar...Hace mucho tiempo que desterré las lágrimas y la tristeza de mi vida, y una escena así solo podría traerme malos recuerdos de un pasado que, no sin esfuerzo, logré enterrar.
Volví a cerrar los ojos y pude ver como el hombre había desaparecido de la balconada. La mujer se encontraba apoyada en la baranda, con expresión triste y los ojos anegados en lágrimas. No pude reprimir el impulso de acercarme. A pesar de que los recuerdos dolorosos intentaban alejarme de ella el deseo de consolarla era más fuerte. Quizás será porque cuando me encontré en una situación similar no hubo consuelo para mi pena.
Me acerqué a ella. Los ojos azules llenos de lágrimas me miraron y pude ver el vacío en su interior. Un dolor por el que hace tiempo yo misma pasé...Hacía tanto tiempo que casi lo había olvidado.
Su mirada me preguntó sin hablar quien era yo y que hacía allí...No supe responderle. No sé si fue la casa la que me atrajo o si fueron los sentimientos que albergaba. El caso es que estaba en ese balcón, viviendo una historia del pasado de alguien que en algún momento de su vida habitó allí.
La mujer me miraba con tristeza y a través de esa mirada comprendí que en el mundo en el que vivía solo había lugar para el dolor. Acababa de ser abandonada por su gran amor. Por aquel que prometió bajarle la Luna y sólo fue capaz de ponerle piedras a sus pies. Sus ojos me peguntaban que había sido ella para él, un juego o una decepción, y la verdad, no le supe responder. Una historia del pasado que aún hoy en día se repite en muchos puntos de nuestro mundo. Le sequé las lágrimas y a través de esos ojos de lago pude ver al fondo como todavía brillaba la esperanza. Alguien, en algún lugar, seguro que curó sus heridas...
De nuevo abrí los ojos para no sufrir. Puede que el dolor y ese vacío me atrajeran irremisiblemente, pero lo cierto es que tenía que salir de allí...Atravesé el salón ya con los ojos muy abiertos y me dirigí hacia la puerta. Bajé los escalones de dos en dos y encaminé mis pasos a la cercana orilla. Estaba oscuro, era de noche y me tropecé con alguien...

Continuará...

Ana

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La música,Dime que fui para ti, de La Quinta Estación,.en mi blog de música.

jueves, 3 de septiembre de 2009

LA VIDA Y SUS DECEPCIONES




Un día cualquiera de agosto...Una mañana que amanece brumosa.
Abro los ojos un día más y comprendo que eso que busco no existe.
Todo son sueños, y los sueños cuando no se cumplen solo te llevan a la decepción.
Un día tras otro buscando ilusiones, soñando despierta y esperando a que se abran puertas que no se abrirán, hace que me dé cuenta que la vida en si es una gran decepción.
Una gran decepción que de vez en cuando aderezamos con el sabor agridulce de un beso.
Una gran decepción que cada cual sobrelleva como puede.
Algunos, nos ilusionamos con el brillo de una mirada. Escuchamos palabras que nos suenan a música y que en el transcurso del tiempo se convierten en ruido.
Ruido, que a fin de cuentas, lo único que hace es enterrar los sueños.
Sueños que en su día te ayudaron a salir de un abismo del que nadie, salvo tú mismo, podías salvarte.
Hoy sé qué tengo que salir de aquí a toda prisa.
Que los sueños son solo eso, sueños, y que a pesar de que creo que la huida no es la solución, quizás ahora mismo lo único que me apetece es salir corriendo y no pensar que la vida es una gran decepción.

Ana

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Esta entrada está dedicada a alguien que está pasando un mal momento...

La música, Escapar, de Enrique Iglesias,en mi blog de música.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

DESIERTO DORADO



No podía dar crédito a lo que veían mis ojos.
Me encontraba en una lujosa habitación de un hotel en El Cairo. Eran las cuatro de la mañana y me había despertado incluso antes de que sonara la alarma del despertador. No sé si sería por el calor, que era asfixiante a pesar de ser tan temprano, o si serían los nervios. Lo único que me importaba es que hoy, por fin, podría cumplir ese sueño acariciado durante tanto tiempo...El crucero por el Nilo se haría realidad.
Desde El Cairo, volaría a Luxor. La verdad es que los aeropuertos egipcios son caóticos, pero nada me importaba con tal de cumplir mi sueño.
Luxor, con su templo del mismo nombre, dedicado al dios Amón, y el templo de Karnak. Relieves, columnas y capiteles para impresionar...
Al día siguiente, Tebas. Se encuentra en la otra orilla del Nilo. En ella se encuentran más de 60 tumbas monumentales, que componen lo que se conoce como el Valle de los Reyes (con las tumbas de Merenptha, Ramses I, Tutmosis III). Con un paisaje rudo y envolvente, en el que la presencia del río, oculto tras el paisaje, y el calor del desierto no dejan de impresionarme. Allí se encuentran tumbas como la de Tutankhamon, templos extraordinarios como el de la reina Hatshepsut (en Deir al Bahari, un valle al pie de las colinas de Tebas), estatuas inmensas como las de los Colosos de Memnón que, con sus 18 metros de altura, guardaban el templo funerario de Amenofis III.
Continuando la navegación hacia Esna, y después de cruzar la esclusa, iríamos hacia Edfú. Allí se encuentra el templo del mismo nombre, dedicado al dios Horus.
Y siguiendo por el río hasta Kom Ombo, veremos a orillas del Nilo el templo dedicado a Haroeris y a Sobek, el dios de los cocodrilos. Más adelante está Asuán, cuya presa constituye una especie de frontera detrás de la cual se extiende, el inmenso desierto. Un desierto dorado...
La presa de Asuán, la isla Elefantina, el templo de Philae, el Obelisco Inacabado, y los templos de Abú Simbel (el templo de Ramses II y el templo de Nefertari), con sus bellos relieves y, sobre todo, sus majestuosos colosos sentados en medio de un paisaje de arena...Completan el crucero.
De vuelta a El Cairo, cuidad inmensa, desordenada y llena de polvo procedente del desierto, pero a la vez, viva, llena de tradición y habitada por personas sumamente amables, me tomo el día de descanso. El calor me está matando, pero está mereciendo la pena. No creo que pueda olvidar lo que estoy viviendo en estos días.
El siguiente punto de mi ruta sería la cercana necrópolis de Gizeh, el conjunto funerario más famoso del antiguo Egipto. Está a 20 Km de El Cairo.
El panorama de las tres pirámides: Keops, Kefrén y Micerinos, es majestuoso y un poco más lejos, la imponente Esfinge me deja sin aliento...No sé si es la emoción o el calor sofocante...Y eso que son las seis de la mañana...Casi puedo tocarlas con las puntas de los dedos...Esto es un sueño hecho realidad.
Por la tarde, visitaré la Ciudadela de Saladino, donde se encuentra la Mezquita de Alabastro, y el famoso Museo Egipcio, donde veré piezas de belleza extraordinaria, como las halladas la tumba del faraón Tutankhamon y si puedo, al día siguiente, haré una escapada al barrio Copto o Masr al Qadima (En él hay innumerables iglesias de aquellos tiempos, la Sinagoga..Y se puede caminar por callejuelas increíbles. La más famosa es la Iglesia de Santa María, conocida también como la Iglesia Colgante-Al Muallaqa-. La Iglesia de San Sergio fue erigida sobre una pequeña cueva donde se refugió la Sagrada Familia cuando huía de Herodes. También, la Capilla de Santa Bárbara, la Iglesia de San Jorge y la Sinagoga Ben-Ezra que fue levantada en el 600. Algunos aseguran que fue allí, entre los juncos, que la hija del faraón encontró a Moisés...) Impresionante...
De repente algo me sobresalta...Es el sonido de mi despertador. Abro los ojos. Estoy en mi habitación, en mi casa...No puede ser. Solo ha sido un sueño. Pero ha sido tan real que casi toco las Pirámides y en mis retinas todavía perviven los colores del desierto dorado...
Después de este sueño tan intenso, todavía me quedan más ganas de que, en algún momento, lo que he vivido esta noche se haga realidad...Así qué, por el momento, seguiré soñando...

Ana

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Llevo soñando con este viaje desde que en el año 94 leí la trilogía de la Pirámide Asesinada de Christian Jacq. Siempre me ha gustado la civilización Egipcia y esa trilogía despertó en mí un deseo que algún día intentaré cumplir...

Hoy este post se lo dedico especialmente a mi amiga Hadaluna .


La música, Gold, de Spandau Ballet,en mi blog de música.

martes, 1 de septiembre de 2009

UN NUEVO CAMINO...




Hoy de nuevo, me encuentro ante una ruta que no sé donde me llevará.
Estoy, como casi siempre de un tiempo a esta parte, en una encrucijada de caminos. Senderos diferentes para volver a empezar.
Caminos otros tiempos ignorados, hoy se abren ante mis ojos porque he decidido cambiar.
Días que se van y noches que ahora llegan me hacen darme cuenta de que no hay que mirar atrás.
Que lo imposible se hace posible, y que solo hay que querer arriesgar. Esta vida es muy corta como para pararse a pensar.
En esta nueva ruta hay cosas que se quedarán atrás, no hay espacio para el dolor, solo para las sonrisas.
Y he decidido tomar ese camino que una noche me alumbró la luna llena, porque en él se encuentra el brillo de una estrella fugaz a la que le pedí un deseo...
Me enfrentaré a mis miedos para adentrarme en una ruta que hoy es desconocida, y mañana, Dios dirá...
Mientras tanto, seguiré caminando, porque he decidido que mi horizonte debe cambiar.
En el fondo, eso es la vida, un continuo volver a empezar...

Ana

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La música, Nuevas direcciones de Nek,en mi blog de música.

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