Como ya sabréis los que leísteis mi post "Cosas que no sabes de mi" tengo una parte de niña...Me gustan las chuches.(Si no lo leísteis, pinchad en el título, os llevará hasta él)
El pasado fin de semana fui al cine y como siempre, aproveché la situación para comprar mis chuches...Algunas eran viejas conocidas mías, otras me deslumbraron por su aspecto, porque evidentemente, eso es lo primero que te entra por los ojos. En ese momento me dio por pensar que la vida, y las personas que vamos conociendo a lo largo de ésta, se parece mucho a esa bolsa de caramelos que tenía entre mis manos.
Algunos, llegados a este punto pensaréis que esto es una tontería, y puede que lo sea, pero os contaré el porqué de esta apreciación.
Cuando conocemos a alguien, lo primero que vemos es su apariencia física, ese envoltorio que a veces te puede llevar a engaño. Me ha ocurrido muchas veces, y creo que me seguirá pasando, que al conocer a alguien he tenido una sensación que luego el paso del tiempo se ha encargado de demostrarme que era falsa.
Personas que intentan deslumbrarte, fingiendo una manera de ser que no es la suya, adornándose con las plumas del pavo real de la falsedad para tapar con ellas comportamientos machistas o maleducados en el caso de algunos hombres, o superficialidad y escasa conversación en el caso de algunas mujeres, que sólo son capaces de hablar del último par de zapatos que se han comprado.
Este tipo de personas son como ese caramelo que atrae tu atención por sus vivos colores, pero que conforme se va diluyendo en tu boca, en tu vida, va dejando un sabor desagradable que tratarás de borrar buscando otro caramelo en tu bolsa. Entonces recurrirás a ese otro que deja en tus labios el sabor de verdad que siempre buscas.
No importa como sea, lo único cierto es que, a veces, aunque tú no te lo creas, la vida te guarda para el final el caramelo más dulce.
Ana
49 comentarios:
Pues fíjate que a mí tmabién me pirran los caramelillos en general....Soy peor que los críos.
Y para no equivocarme, a la hora de elegirlos, siempre escojo gominolas(que no llevan envoltorio), y si son de fresa mejor...jijiji.
Besitos guapi.
Lo has descrito a la perfección, no se puede decir más claro.
Muy buen post.
Besos
A mí me pasa lo mismo, que estoy deseando ir al cine para trincar mi bolsa de chuches :)
Bonita comparación, me ha pasado también el haberme equivocado con la primera impresión. Un beso.
Uy, no me hables de chuches que acabo con todos los kioskos!.
Pero si estás en lo cierto, la vida y en sí las personas son "caramelos exquisitos" cuyo envoltorio llama excesivamente la atención, puede que unos resulten unos falsos, prepotentes o clarividentes, en cualquier caso, no hay mejor caramelo endulzado que áquel que se esconde bajo la coraza de nuestro corazón. Ahí si que es díficil llegar, ya que hay que quitar envoltorio tras envoltorio.
Nuevamente me encantó perderme por tus lineas y como no por tu forma de ver la vida, tan clarividente y tan sincera que me estremece.
Un besazo, preciosa!
Hola cielo muy bueno el escrito y tan cierto el envoltorio nos engaña hasta que no ves su interior
un beso corazon
¡Hola Ana!
¡MÁS RAZÓN NO PUEDES TENER!
JEEEEEEE! A mi si me miran por el envoltoria pensarán que soy un gañanaco y un borrico, y si me tratán, se darán cuenta que en verdad lo soy, aunque algo menos.
De los "caramelos" que hablas, los calo a los 30 minutos.
¡Un besazo!
Miguel
(http://blog.iespana.es/anapedraza)
Hola Ana, pienso tras leer tus reflexiones, que vos sois el caramelo, no las chuches que saboreas.
A las personas no se conocen hasta no adentrarse en los sentimientos de su alma.
Abrazo sincero y beso para tu boca de caramelo
M. Ángel
No es ningua tontería, Ana. Esa sensación también me pasa a mí, pero ya sabes que hay un dicho que dice: aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Una envoltura no esconde lo que verdaderamente se es.
Un besito, guapa.
Yo no puedo ver una peli en el cine sin mierdas varias a mi alrededor y un buen cubo de palomitas! jeje
un besin!
Ana, ¡que razón tienes!. Menos mal que siempre tendremos el sabor de esos que nos gustan desde siempre y aunque salgan nuevos para escoger, sabemos que nuestros favoritos siempre podrán dejarnos el mejor sabor.
Besitos
Tienes razón!!!
Un beso
Ana, yo soy de las que espera el dulce caramelo final.
Aunque tenga que comer algunos de sabores que no me gusta, todo lo doy por bien empleado , si logro el dulce....
Muchos besos amiga.
Te espero en mi blog.;)
A mi me parece que has hecho una estupenda comparación! y totalmente cierta.. y es que a veces "las apariencias, engañan".
Un besote!
Muy buena comparación, pero ya que hablamos de chuches, a veces algunas personas son como un huevo Kinder, cuando lo abres te llevas una sorpresa.
A mi tambien me pierden las chuches.
Un beso guapa.
Pues no hay que ser niño para que nos gusten las chuches, y si hay que serlo, ¿por qué nos reprimimos hacerlo? aayy... no lo comprendo..
Un beso cielo
A mí me van más las gominolas..
:)
Besos, Ana!!
Ana, muy buena reflexión. Cuántas veces detrás del envoltorio no existe nada, pero por suerte otras sí.
A mí también me gustan "los chuches" me acabo de comprar gomilonas es que me encantan.
Un fuerte abrazo
Maite
y el caramelo más dulce se llama abrazo, y tiene sabor a vida, y tu forma de sentir
ana,coincido totalmente contigo,no en la adicción a las chuches...ainsss que buenas,sino en los desengaños que nos llevamos con las personas.
Me ha pasado tantas veces,que he perdido la cuenta y,aunque me digo que ésta será la última vez,vuelvo a caer.Espero que la próxima chuche sea la más dulce de todas.
Cuídate.
Besos.
Morgana.
Cuanta razón en tus palabras. Vemos el papel que protege al caramelo, pero cuando lo destapamos nos encontramos con otra realidad. Besitos.
Ana, posiblemente los caramelos màs dulces vengan en envoltorios menos llamativos.
Un placer leerte.
Besotes
jeje... muy boniki el post
Y es que, hasta la vida sabe de marketing
:))
Besicos.
PD: y las nubes calentadas u casi derretidfas, ... te gustan???... ummmmm :))
El emboltorio siempre da a equivoco, a veces no se de que sabor son los caramelitos, asi que hace tiempo deje de fijarme en lo que los cubre y dejarme llevar por su interior, ah yo tb prefiero las gominolas jaja
Un besito dulce
La verdad amiga has hecho una muy buena comparación,un abrazo
Ayyy Ana, hay caramelos con envoltorios preciosos pero que no saben a nada y hay otros que a simple vista no parecen nada del otro mundo pero que una vez los has saboreado no puedes dejar de comerlos.
La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar (Forrest Gump)
Por cierto, si quieres, en mi casa tengo chuches. Han comido ya todos, pero creo que algo puede quedar para tí.
Un besazo
A mi tambien me encantan las gominolas....!
;)
Besos.
Tienes mucha razón!!! muchas veces nos fijamos por las apariencias.
Y hablando de chucherías, el otro día me deje de llevar por la apariencia y compre una nueva, y no me fije bien, era simulando a un pimiento chile, y lo era como picabaaaaaaaaa, jajaj la tube que tirar. Un beso
Uf, a mi me encanta, puede comer tantas hasta ponerme enfermo jejeje, pero es verdad, las apariencias engañan, te doy la razón :)
Pienso Ana que has hecho una acertada comparación, lo importante no es el envoltorio, ni la apriencia, sino el sabor.
Me gustan las gominolas :)
Abrazos.
muy interesante tu comparación!!!
creo que es para analizar..
besosssssssssssssssssss
Mucho me gustan los bombones
Un saludo
Me gustan mucho los bombones,las apriencias y los comportamientos engañan
Me gustan los bombones,pero algunos los abres y sabe amargos
Un saludo
Todos llevamos un niño dentro , y los chuches a mí me vuelven loca, que ricos .
Besitos dulces cielo.
Sabes en mi blog hay algo esperandote,besos
Acertada reflexión, nunca lo había pensado así.
A mí las chcuches nunca me han gustado, pero reconozco que es totalmente cierto que siempre lo primero que se mira es el envoltorio, por eso desde hace unos años, intento mirar más allá; el interior, aunque a veces esto no te asegura 100% que en mitad del dulzor, aparezca un pequeño amargor, y debas dejar esa chuche y buscar otra. Creo que la suerte juega un papel importante también, de con la persona que das.
Espero te encuentres bien.
Un abrazo.
Yo también me muero por las cosas dulces... las sorpresas dulces de la vida también me encantan.. besos
Magnifico sirena,no lo podias haber descrito mejor.
Feliz fin de seman y saca a tu niña interior a pasear por el mar.
namaste
Hola Ana , espero estés mas animada y activa, que tu mala racha vaya diluyéndose y después de la parte amarga este caramelo que es la vida te depara un sorprendente buen sabor en la boca y en tu alma.
Buen finde.
Has hecho una dulce comparación,golosilla!
Pero es una gran verdad lo que dices.
Deberíamos aprenderlo tras haberlo vivido y sin embargo caemos una y otra vez en esa imagen apetitosa...
¿Verdad?
Yo lo comparo con las frutas de apariencia jugosa,dulce y sabrosa...¡cuántas veces me he llevado un chasco!
Pues con las personas lo mismo.
Besos miles,guapa.
No soy de chuches, pero si te puedo decir que los envoltorios son muy engañosos.
Una entrada con una gran lección.
Un beso
Caramelitos dulces como dulces serán los sueños que soñarás pronto.
Mil besitos dulces y pegajosos.
una encantadora analogía que deseo termine como tu post, aunque suelo ser más cauto que tu optimismo,
me gusto mucho tu entrada y me dispongo a comprar unos caramelos en mi caso léase masticables,
besos
Hola, Ana, estoy pensando que si yo fuera como una chuchería, sería como los PETA ZETAS ( Te acuerdas?), porque siempre estoy "explotando", y causo "cosquillas" en la gente.
Un besazo enorme
Rampy
Ojalá nos espere ese caramelo tan dulce como lo pintas en algún sitio. Tienes razón muchas veces las apariencias y los envoltorios ocultan comportamientos nada buenos, y superficialidades para olvidar
Bésix dulces...Por que no...con sabor a gominolas de fresa jejejeje
Pues creo que sí, que las personas son como los caramelos, algunos de vivísimos colores que te entran por los ojos pero que luego, ni fu ni fa, otros, menos llamativos y que te dejan mejor sabor de boca, y luego los hay de los de toda la vida, como esos caramelos que, pese a tener cien mil cubiletes con chuches diferentes, tu buscas y comras siempre, los mismos, esos son las personas que estan contigo a los que tu quieres... y lo mejor de tu entrada, ese caramelo dulce que nos espera, el más dulce... ahora mismo, en estos momentos, yo necesito ese caramelo dulce, la verdad, me hace falta.
Un besote enormísimoooooooo
Un brindis por los caramelos de verdad, de sabor intenso y duradero..
Besos
Me encantan las chuches... de toda la vida... Yo también soy peor que los niños...
Ahora bien, tu comparación entre las chuches y la vida, es más que acertada, Ana.
Es la realidad.
Besos.
Muy cierto todo lo que dices...a veces con la edad no te equivocas tanto pero sigues equivocandote...
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