martes, 5 de octubre de 2010

INÉS II




Inés comenzó a hacerse preguntas. ¿Era tan evidente el maltrato? No tenía marcas en su cara. Entonces… ¿Por qué esa mujer la había abordado?
Quizás era el momento de pedir ayuda...

Llevaba muchos años engañada, casi desde que se casó con él. Al principio las cosas marchaban bien. José trabajaba mucho para que no le faltara de nada. Pero en esa vorágine laboral, comenzó su relación con la bebida. Al principio solo bebía cuando salía los fines de semana, pero poco a poco el consumo esporádico se convirtió en habitual.

Las borracheras eran casi continuadas y el maltrato, sin motivo. La primera vez que le pegó lo hizo porque se había olvidado las llaves y ella no le abrió la puerta lo suficientemente rápido. A partir de ahí las palizas se sucedieron…Si bien no guardaban una frecuencia, rara era la semana en la que Inés no resultaba magullada, pero a pesar de la brutalidad con la que se ensañaba con ella, nunca le había dejado marcas en la cara, por lo que no había levantado sospechas. Probablemente sus vecinos hubieran escuchado las peleas, pero en la sociedad en la que vivimos muchos no se atreven a entrometerse en las vidas ajenas.

Y así fueron pasando los años, casi sin darse cuenta, entre peleas y miedos. No tenía donde ir. Ya no le quedaba familia, y dependía de aquel hombre que en algún momento atrás fue bueno. Ella esperaba que dejara la bebida, y entonces todo podría ser como antes…Pero esa esperanza se fue disolviendo poco a poco, y ya no le quedaban ganas de luchar por él, no lo merecía. Pero seguía encadenada a una relación dañina, sin saber cómo escapar. Sin recursos y sin trabajo difícilmente podría salir de ahí…

Permaneció ensimismada en sus pensamientos durante un buen rato. De pronto miró el reloj. Se le había hecho muy tarde, y no quería pensar en la reacción de José si, cuando llegara del trabajo, no tenía la comida puesta sobre la mesa. Abonó su tila, se guardó la tarjeta en el bolsillo del pantalón, y con aire cansino, se echó el abrigo por los hombros, intentando recomponer el gesto.

Salió de la cafetería apretando el paso. No había dejado de llover…

Miró ese cielo lleno de nubes negras, casi tanto como sus pensamientos, y se dejó llevar por una marea de gente que intentaba escapar de la lluvia.


Llegó a casa y, sin quitarse esa ropa mojada, comenzó a preparar la comida sin ganas. Hoy haría algo rápido, se le había echado el tiempo encima. Eran las 14:30, José estaría a punto de llegar.

Antes de que quisiera darse cuenta, el sonido de las llaves abriendo la puerta la sobresaltó. José llegaba antes de lo previsto:

- Inés…Ya estoy aquí.

Su voz denotaba los efectos del alcohol. Otro día más que llegaba borracho a casa…Se acurrucó en una esquina de la cocina. Por desgracia ya sabía lo que le esperaba.

- Hola José…

Su voz casi no era capaz de salir de ese cuerpo tantas veces magullado.

- ¿Y la comida? ¿Por qué no está sobre la mesa, zorra?

- No te enfades por favor…Está casi lista.

Antes de que pudiera terminar la frase, José estaba sobre ella, haciendo uso de su fuerza. Con toda su ira comenzó a descargar golpes sobre el cuerpo menudo de Inés. Un puñetazo tras otro, hasta que la dejó tumbada en el suelo.

- No me entiendes ¿Verdad? Yo trabajo como un negro para traer el dinero a casa y tú lo único que tienes que hacer es tener la comida preparada. Eres tan inútil que ni eso eres capaz de hacer.

Dicho esto volvió a descargar su fuerza en múltiples golpes, a pesar de que Inés, con la mirada perdida, no hacía más que suplicarle:

- Por favor, para…

Cuando se hartó de golpearla, salió por la puerta, no sin antes amenazarla:

- Me voy a comer a la calle. Espero que, cuando vuelva esta noche después de trabajar, la cena esté sobre la mesa. Después te abrirás de piernas y follaremos, zorra, que eso es para lo único que vales.

Se marchó dando un portazo.

Inés comprendió que cumpliría sus amenazas. No podía seguir permitiéndole que siguiera haciendo esto con ella.


Continuará...


Ana


Safe Creative #1003015659385

17 comentarios:

Winnie0 dijo...

Puff!! Ana qué duro. Y son tantas y tantas las realidades así.....Confío en que el relato coja un derrotero no muy duro para ella...Besos a tu playa

MORGANA dijo...

Ana,ufffff,muy dura la vida de Inés¿Por qué no hace las maletas y se va?Quizás las cosas no sean tan fáciles como en ocasiones parece.
Espero tu tercera entrega.
Besotes.

anapedraza dijo...

¡Que hijo de puta!

Miguel

alex dijo...

Va a sonar mal, pero que ganas de meterle una ostia al hijo puta ese. Es inevitable para muchas personas sentirse así de perdidas y solas, y por ello hay que ayudarles a salir de ese circulo vicioso que les hace tanto daño.

Un beso cielo

Anabel Botella dijo...

Es una pena que muchas mujeres tengan que pasar por aquí. Es el día a día para muchas.

Francisco Javier dijo...

Que texto más fuerte, y duro, aunque fácil de leer gracias a tu forma de expresar tan hermosa, es curioso pero una amiga mía le pasa algo parecido y ha sufrido todo un calvario, no se llama Inés, pero su marido si se llama José, es casualidaed del tiempo de la vida, este comentario va por ambos textos amiga.

Es una crueldad de diario que muchas mujeres viven constantemente y a veces no denuncían por miedo, muy real del día a día, espero y me gustaría que alguna vez terminara este maltrato tan agonizante que estas personas sufren, será dificil, pero hay que luchar contra ello.

He vuelto al blog amiga, cuando quieras pasarte eres bienvenida, un abrazo, cariños.

Manolo Jiménez dijo...

Estremecedor relato.

Estas ¿personas? ¿hombres? tienen un problema muy gordo, cuyas consecuencias pagan los de su alrededor íntimo.

Me gusta el relato.

Abrazos.

Cornelivs dijo...

Estupendo relato, aunque duro, descarnado. Real. La violencia de genero, es asi, y hemos de combatirla desde todos los frentes posibles.

Abrazos enormes.

Cantares dijo...

Beso

Montse dijo...

Hay mucho cabron por el mundo, la lastima es que no se les pare al primer golpe, despues casi siempre tiene un mal final por no decir ¡ basta!, y denunciar. TRISTE Y REAL RELATO.

Josep Capsir dijo...

Buffff! Qué real... A uno se le erizan los pelos solo de pensarlo. Lo más triste es que existen miles de historias como estas, muchas de ellas escondidas a los ojos de los demás o disfrazadas con maquillaje.
Esperaremos a la amputación genital, digo, a la resolución del relato...
Un beso genio!

Arantza G. dijo...

Un pozo donde muchas relaciones caen. Una gran pena.
Un beso guapa

Maria Renee Batlle dijo...

Muy bueno Ana. Sigue escribiendo!!
Besos.

Cele dijo...

Me has puesto el vello de punta, con la de cosas que suceden en el día a día a nuestro alrededor y que permanecemos ajenos. ¡Gran verdad!
Espero que Ines saque fuerzas y salga de ahí, como sea.
Un besazo Ana

RAMPY dijo...

Hola, Ana, para seguir el hilo del relato me he leído previamente la primera parte.
Desgraciadamente, esto es el pan nuestro de cada día. Uno se siente tan impotente que no sabe qué hacer.
Y es que existen muchos tipos de maltratos aparte del físico, también está el psicológico y eso deja mucha huella en la persona que lo sufre.
Recibe un beso enorme y gracias por estar ahí.

La Perfida Canalla dijo...

Que angustia!! Bufff

Anouna dijo...

Anita que me deja el corazón partío esta historia, porque es una realidad para tantas mujeres, cruzando todo estrato social. Es un problema enfermo infeccioso, necesita cura urgentemente.

Lo abordas con la crudeza que se vive en ese entorno violento, quiero saber evidentemente qué pasará con Inés.

Había venido pero no sé porqué no había podido comentar, creo que fallas en mi ordenador.

Besussss, Anouna

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails