martes, 14 de diciembre de 2010

EL ENGAÑO I



La mañana en la que todo sucedió me desperté sobresaltada. Serían las ocho cuando una música casi desconocida me hizo abrir los ojos. Era la melodía de mi móvil. Normalmente lo desconectaba siempre antes de irme a dormir, pero extrañamente, aquella noche olvidé hacerlo.

Por un momento pensé en dejarlo sonar y quedarme en la cama disfrutando de esos instantes en los que tomas conciencia de lo a gusto que se está entre las sábanas en el momento de despertar…Pero había algo en ese sonido, algo que me inquietó profundamente. No estaba acostumbrada a que sonara, y menos un sábado por la mañana.

Mi teléfono era el mudo acompañante de mi vida. Podían pasarse los días e incluso las semanas sin hacer ningún ruido. Si tuviera que sobrevivir gracias a las llamadas que recibía, probablemente llevaría mucho tiempo muerto. Por eso me extrañó tanto que me llamaran, y ante la insistencia de quien fuera que lo estuviera haciendo, no me quedó más remedio que asumir que tendría que levantarme y contestar.

Bajé corriendo al salón ante la urgencia de aquel sonido, pero a pesar de todo, cuando llegué a la mesa donde lo dejé olvidado descuidadamente la noche anterior, ya había dejado de sonar.

En la pantalla aparecía ese mensaje que no había visto nunca…”1 llamada perdida”. Rebusqué en el menú para ver quién me había llamado e intentar ponerme en contacto con él, pero lo único que encontré en la lista de llamadas recibidas era “nº desconocido”, por lo que tendría que esperar a que me volvieran a llamar.

Miré el reloj, eran las ocho y cinco, demasiado temprano para ser sábado, pero ya no me apetecía volver a la cama, por lo que me encaminé a la ducha. Necesitaba despejarme, así que abrí el grifo para que comenzara a calentarse el agua. Mientras alcanzaba la temperatura adecuada, mi cabeza no paraba de dar vueltas. No tenía ni idea de quién se habría tomado la molestia de llamarme, ni porqué su número permanecía oculto en esa privacidad que no era capaz de entender. Si bien era cierto que mi teléfono era un ser inerte que malvivía dentro de mi bolso y sólo me había servido en puntuales ocasiones, yo nunca llamaba con número privado. No sentía la necesidad de esconderme, quizás porque mi existencia era rutinaria y triste.

No había ningún aliciente en una vida que discurría bordeando la delgada línea del aburrimiento. A mis treinta y cinco años vivía sola en un pequeño dúplex en el centro de la ciudad. Hacía diez años que había perdido a mis padres en un accidente de tráfico. La noticia de su fallecimiento me sumió en una profunda depresión de la que me costó salir. Durante todos estos años me volqué en un trabajo tan rutinario y aburrido como mi propia existencia.

Pocos meses antes del accidente que les costó la vida a mis padres, había terminado la carrera de Derecho y como mi padre era uno de los mejores abogados de la ciudad, comencé a trabajar como pasante en el bufete de unos amigos suyos. Una vida aburrida y un trabajo aún más rutinario me hacían sentir impotente. No era capaz de enfrentarme a una realidad que me desagradaba sobremanera, quizás porque no había elegido mi vocación libremente. Me vi influenciada a seguir un camino que, con el tiempo, descubrí que no era el mío.
Mientras recorría mentalmente mi rutinaria existencia, el agua ya había alcanzado la temperatura adecuada. Me introduje en la ducha, dejando que las gotas fueran recorriendo poco a poco mis atenazados músculos.

Cuando estaba terminando de enjuagarme los últimos restos de jabón volvió a sonar el teléfono. Salí precipitadamente de la ducha, tomando la toalla que había dejado preparada previamente. Me la enrollé como pude, dejando un reguero de gotas de agua a mi paso y me apresuré a coger el teléfono.

- ¿Si?

- ¿Es usted Sara León?

- Si… ¿Qué ocurre?

- Le llamamos del Hospital Provincial. Es por el estado de salud de su madre. La señora Castro ha empeorado en el transcurso de la noche.

- Perdone, pero creo que se equivoca de persona…Mi madre falleció hace diez años en un accidente de coche.

- No sé realmente que es lo que ocurre señorita. Lo único que sé es que me han facilitado su número para que la localice. ¿Sería usted tan amable de acercarse al Hospital? Puede que entonces obtenga usted respuestas…

Colgué el teléfono y me derrumbé en el sillón. No podía ser. Lo único que se me ocurrió pensar en aquel momento es que alguien me estaba gastando una broma de muy mal gusto, algo macabro y sin sentido.


Continuará...


Ana


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18 comentarios:

añil dijo...

Ana querida, espero impaciente el siguiente capítulo.

Un beso

✙Eurice✙ dijo...

Me ha gustado Ana este relato que se percibe inquietante, quizá su madre no fue la mujer que murió en el accidente con su padre?...quien sabe , estoy en ascuas, has vuelto de nuevo y me gusta esta vuelta, ha valido la pena esperarte.
Besos!

Winnie0 dijo...

uhm! aquí está mi sirena de regreso y dejándome ya intrigada desde el primer momento....Que sigaaaaaaa!!! Un beso (se te echaba de menos)

Adelaida Ortega Ruiz dijo...

Muy interesante, Ana.

Aguardo el desenlace.

Saludos.

Adelaida.

Nuncadejesdesonreir dijo...

¡Volviste rompedora eh!, me encanta cuando actualizas, aunque me dejas con la miel en los labios, sé que en la próxima entrega, me sorprenderas gratamente.

Un besazo preciosa

~√V^√V'^~---Neurótika---~√V''^√~ dijo...

Me he quedado con la boca abierta... ºoº
Por favor, sigue escribiendo pronto...

Un beso.

Anouna dijo...

Me gusta porque me dejas con el suspenso como un latido, que quiere más...volveré para seguir la historia.

Un gran abrazo, Anouna

Pasto dijo...

Emocionante. Me dejas intrigado. Saludos.

Montse dijo...

Me ha entrado un escalofrio al leer el final, espero la continuación.

¡¡¡...Jaz...!!! dijo...

Es fantástico. Estoy ansiosa por poder leer el próximo capitulo.
Jamás había pasado por este blog, un gran error. Creo que me perdí de mucho. En verdad lo siento. Pasaré pronto para poder continuar con este fabuloso relato...

Josep Capsir dijo...

Ana, que me gusta mucho como has pintado el salón, me encanta. En cuanto al relato, no nos tardes en darnos el final del relato, ya no se si debo preocuparme por Sara León...
Besos

Bell dijo...

¿Donde andabas?

guillermo elt dijo...

Bueno, Ana... pues aquí estamos para continuar este relato que me ha dejado... intrigado... Sería su madre la que hace 10 años murió???

Besicos.

alma máter dijo...

sigue.. sigue....

Annick dijo...

Espero que no tardes mucho en contarnos la continuación de este misterioso relato .

Besos desde Málaga.

HADALUNA dijo...

A veces las vidas monótonas giran bruscamente y se convierten en vidas felices, llenas de matices brillantes.

A veces los teléfonos que nunca sonaron nos deleitan con sonidos que nos envuelven el corazón, al escuchar al otro lado una voz que nos hace soñar.

A veces.....

Besitos mágicos.

P.d.: Me alegro de tu vuelta.

Menda. dijo...

Sin duda has vuelto.

Seiya 星矢 dijo...

Nervioss!! Creo que he estado a punto de volver a comerme las uñas como cuando era un crio.

No tardes mucho en continuar esta historia o mis uñas sufrirán las consecuencias :)

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